¿Navidad?


Cada año que pasa me da más asco esta palabra. Deberían cambiarla por “Falsedad” y así la mayoría de los mortales estarían representados.

Yo ya hace tiempo que solo le felicito la Navidad a aquellas personas a las que de verdad les deseo felicidad. A las demás, no. Ahora me estoy dando cuenta de que no se la he felicitado a nadie.

Siempre he dicho que no se puede dar aquello que no se tiene, por lo tanto me es imposible dar felicidad a los que me rodean y si hay algo en esta vida que me molesta es la falsedad. El que me conoce lo sabe, o debería saberlo.

— No puedo con las palmaditas en la espalda de aquellos o aquellas que me clavaron un puñal por la espalda.

— No puedo con los “quiero hablar contigo” de aquellos o aquellas que no supieron escuchar cuando tuvieron la ocasión.

— No puedo con la falsa moral de aquellos y aquellas que se las dan de buenas personas y lo único que hacen en la vida es joder a todos aquellos que por desgracia se cruzan en sus vidas.

— No puedo con “esas buenas personas” que te mandan mensajitos en Navidad deseándote toda suerte de parabienes y que después no te hacen más que daño.

— No puedo con esas personas…

Lo único bueno de estas fechas es que son cortas, no es necesario ser falso por mucho tiempo y pasados unos días todos nos curamos del virus, volvemos a ser quien somos y ya no nos acordamos de los buenos propósitos. No quiero imaginar lo que sería una Navidad que durara varios meses.

Siempre he preferido al hijo de puta que me viene de cara antes que a la buena persona de sonrisa fácil y palabras bonitas. De la primera te puedes defender, la segunda termina matándote por la espalda.

Es una pena pero es así, lo que pasa es que como son chistosos y graciosos, suelen caer muy bien pero con el tiempo sale su verdadero “yo”. Personas que lo único que hacen es aprovecharse de los demás y estar en los buenos momentos, luego desaparecen como cucarachas, que realmente es lo que son.

Que conste una cosa… éstos suelen ser los primeros que te felicitan la Navidad y te desean lo mejor.

Puede que yo sea un borde. Puede que yo sea un rencoroso. Puede que haya cometido muchos errores y que algunos me vallan a atormentar el resto de mi vida pero nunca he sido falso. He reído cuando era feliz y lloro cuando no lo soy. Cuando he dicho algo, lo he dicho porque lo sentía así y cuando no digo nada… es que no tengo nada que decir.

No soy de esas personas que siempre tienen una palabra de aliento. No soy el salvador de nadie. No soy tan importante. Simplemente soy una persona normal a la que poco a poco se le ha ido escapando esa felicidad que un día tuvo que ahora tanto añora.

No necesito gran cosa, me conformo con muy poco. Siempre he creído que no hay nada más hermoso en esta vida que una sonrisa sincera y una mirada limpia. El problema es que ya no veo ni una cosa ni la otra a mi lado desde hace mucho tiempo. Demasiado tiempo…

Y como no creo en los milagros y mucho menos en que la gente cambie de repente… seguirán pasando los días, las semanas, los meses y los años y dentro de otros doce meses volveremos a decir…

¡Feliz Falsedad y Próspero Año Nuevo!

Blog, Pensamientos que nunca debieron salir de mi cabeza.

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