El Muro

Érase una vez un muro hecho a base de decepciones. Un muro tan alto e infranqueable que ya no dejaba ver nada a través de él. Solo piedras colocadas una a una de tal forma que hacían imposible pasar de un lado a otro.

Cada piedra era otra decepción, otra mentira, otro engaño, otra palabra de aliento que con el tiempo se convertía en otra falsedad o en otra huida.

De vez en cuando una de las piedras se caía… pero con el tiempo era colocada otra otra más grande y pesada que hacía que el muro subiera y subiera en altura hasta que llegó un momento que tapó el sol.

Al otro lado la vida seguía, o eso creía… ¿qué más da? Ya no importa. El muro es demasiado alto y ya no hay fuerzas para escalar. Todo lo que se quedó detrás no son más que recuerdos de lo que fue o quién sabe… de lo que pudo ser y no fue. Ya da lo mismo, el muro nunca caerá.

De vez en cuando escucha un grito de auxilio desde el otro lado, pero cada vez que intenta escuchar, los gritos se convierten en risas y desprecios que lo único que hacen es sumar otra piedra más al darse cuenta de que ya no era necesario. Al darse cuenta que otros ya ocuparon su lugar. Al darse cuenta de que tan solo fue ese “muro de las lamentaciones” para los malos momentos. Esos momentos en los que los demás no estaban porque solo están el los buenos momentos. Esos momentos de risas, chistes y falsas promesas que con el tiempo se vuelven estériles una vez que consiguen lo que se proponían.

Una piedra más… y otra… y otra más.

No importa… ya no importa nada. El muro es demasiado alto y yo ya no tengo más fuerzas. Lo único que os deseo es que al otro lado todo os valla bien. Que nadie os haga lo que vosotros hicisteis, que nadie os ponga piedras tan grande que no seáis capaces de saltarlas y seguir vuestro camino en busca de ese futuro que a mi me negasteis. Pero… eso sí, si algún día os encontráis un muro tan alto que no seáis capaces de franquear… no os quejéis, no lloréis, no os lamentéis porque en realidad no son más que aquellas piedras que vosotros mismos colocasteis en el camino. No intentéis quitarlas porque lo único que vais a encontrar serán vuestros recuerdos. Esos recuerdos que enterrasteis piedra a piedra y que condenasteis al olvido.

“Mi muro es ya demasiado alto y no…

ya no consigo ver la luz”

Demasiadas piedras.


“El Muro” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532a y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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