Hola

Hola… ¿quién eres?

Hoy por hoy… todos llevamos encima un teléfono, que por otro lado deberíamos dejar de llamarlo así, porque lo usamos para mil cosas diferentes que no son precisamente llamadas diferentes (pero esta sería otra historia). La cuestión es que llevamos en su memoria un listado de nombres asociados a otros tantos números de teléfono que si algún día los perdemos por cualquier razón, tendríamos la sensación de que hemos perdido todos nuestro contacto con el exterior.

Unos de los motivos por los que podemos perderlos es que el terminal muera de repente y todos ellos, en vez de tenerlos grabados en la tarjeta SIM, los tenemos en la memoria interna.

Ese día se nos acaba el mundo. Segura vez que alguna vez os ha pasado o por lo menos conocéis a alguien que le haya ocurrido. El problema, y seguro que os sentís identificados, es que no nos sabemos los números y como no somos previsores, porque estas cosas solo le ocurren a los demás, no los tenemos apuntados en ninguna otra parte.

Parar un momento de leer e intentar recordar el número de vuestros padres o el de vuestr@ mejor amig@…

En mi caso, el teléfono de mis padres es “Mamá” (básicamente porque ella es la dueña y señora del terminal) y tengo que hacer un esfuerzo para recordar los dígitos que lo componen. ¿Os suena?

A partir de ese momento empieza una Yincana que consiste en esperar a que te vallan mandando mensajes o llamadas para así volver a grabar los dichosos números para poder volver a ponerles el nombre asociado a cada uno. En fin… una odisea.

Se pueden dar varios casos:

a/ Que salga la foto de la persona en cuestión. (No hay problema)

b/ Que salga foto, pero que sea una imagen distinta a la del usuario. (Puede dar una idea pero no puedes estar seguro)

c/ Que no salga ninguna imagen. (Lo tienes jodido)

d/ Que no salga imagen pero reconozcas el número. (Cosa complicada hoy en día)

En los casos a y d, simplemente o volvemos a guardar y listo. Pero en los casos b y c hay que preguntar quién es, cosa que en un principio no debería ser ningún problema. Pero claro… esa es la teoría y se puedes dar casos como los siguientes:

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Vale… ya leo que no quieres hablar conmigo.

— No es que no quiera… es que no sé quién eres.

— Tranquilo… no te molesto más. Adiós.

— Pues… adiós.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Soy Sofía.

— Ahhh… perdona. Cambié de teléfono y perdí todos los contactos y claro… me sale tu número pero no sabía que era el tuyo. Hace años conocía de memoria todos los números pero como ahora se les pone el nombre, los números no tengo ni idea de quienes son.

— Ja, ja, ja… a mi me pasa lo mismo. ¿Qué tal estás?

— Bien… ¿y tú?

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Soy Sofía.

— ¿Sofía?… ¿Qué Sofía?

— Te estás riendo de mí, ¿no?

— No, es que no sé qué Sofía eres. Conozco a varias Sofías.

— ¡A la mierda!

— Ahhh… ya sé quién eres. Hola Sofí.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Soy Sofi.

— No conozco a ninguna Sofi, ¿quién eres?

— Claro que sabes quién soy.

— No lo sé. Yo solo conocí a una Sofi, pero se murió hace un tiempo.

— Vale, ya leo que no quieres saber nada mí.

— … ¿se ha notado mucho?

— Hola.

—…

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Adivina.

— Por suerte o por desgracia para mí, no soy adivino.

— ¿Te doy una pista?

— No te esfuerces, si ya empiezas ocultándome quién eres… como para fiarme de tus pistas…

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— No puede ser. Yo soy yo y tú eres tú. No puedes ser yo a no ser que me esté mandando un mensaje a mí mismo.

— ¡Qué graciosillo eres!

— Entonces… ¿quién eres?

— Yo.

— Joder… estoy peor de lo que creía.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— ¿Es que te has olvidado de mí?

— Depende… primero tendría que saber quién eres.

— Soy Sofí.

— ¿Qué Sofí?

— ¿Qué Sofí voy a ser?, pues Sofi.

— Como no me des más datos… conozco a muchas Sofis. De hecho, conocí a una “Sofi” que dependiendo de su humor o de con hubiera estado hablando ese día… era una u otra… ¿quién eres?

— Ni yo misma lo sé.

— Ahhh… Hola Sofi.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— ¿Te estás quedando conmigo?

— No… ¿quién eres?

— ¿De verdad que no sabes quién soy?

— No… ¿quién eres?

— Perdona… creo que me he equivocado.

— Pues no lo sé… depende de quién seas.

— ¿Tienes este número desde hace mucho tiempo?

— Depende de lo que sea para ti “mucho tiempo”. El tiempo es relativo, ¿quién eres?

— Soy Sofi.

— Jo… pues sí que es verdad que ha pasado el tiempo.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— ¿Qué tal estás?

— Bien… ¿y tú?

— También bien.

— […]

— Bueno… ya veo que no sabes quién soy.

— Claro… por eso te lo he preguntado antes. ¿quién eres?

— No pasa nada, ya nos veremos.

— Pero… ¿quién eres?

— Yo.

— Vale… Déjalo.

— Desde luego…. ¡qué borde eres!, adiós.

— Joder…

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Desde luego hijo… ¡qué descastado eres!

— Ahhh… Hola mamá. Perdona, es que no me acordaba de tu número de teléfono.

— Ten hijos para esto…

— Jo mamá… perdona.

— ¿Le has mandado una felicitación a tu hermana?

— No tengo su teléfono, pásamelo porfi.

— […]

— […]

— […]

— ¡Mamaaaaaaaaaá!

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— El “Coco”… Uhhh.

— Vale… déjalo.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Quedamos a las 8 donde siempre para tomar unas cervezas… ¿vale?

— ¿Quién eres?

— Donde siempre.

— Pero… ¿quién eres?

— Perdona… Me he equivocado.

(Mensajes Eliminados)

En fin… para evitar todo esto, sería conveniente tenerlos guardados pero conociendo al ser humano… solo lo hacemos una vez que nos ha pasado.

Y a veces… ni siquiera entonces.

“Seguro que os ha pasado alguna vez… o no”.

La mejor solución… poner en el estado de nuestro whatsapp… “He perdido todos los contactos, decirme quienes sois para volver a guardarlos”.

Problema… algún@s se van a alegrar de que ya no tengas su teléfono. Bueno… posiblemente sea lo mejor.


“Hola” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532d y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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