La Maldición

¿Crees en las maldiciones?, yo no.

Según la Rae, maldición significa: Imprecación (valla palabreja) que se dirige contra alguien o algo, manifestando enojo o aversión hacía él o ello, y muy particularmente deseo de que le venga algún daño.

No sé vosotros, pero yo, cuando vi en el diccionario el significado de “Maldición”, tuve que buscar  también el significado de “Imprecación”, así que os lo pongo también por si acaso.

Imprecación: Proferir palabras con las que se expresa el vivo deseo de que alguien sufra malo daño.

Ahora está más claro… ¿no?, pues eso.

Seguramente, todos en algún momento hemos creído ser víctimas de alguna maldición por parte de  alguien que desea nuestro mal y por qué no decirlo… seguramente hasta nosotros en algún momento hemos realizado alguna “Imprecación” hacia otra persona o contra algo. Bueno… seguro que tú que estás leyendo estas letras ahora mismo nunca lo has hecho porque eres una bellísima persona que no le deseas el mal a nadie ni a nada en el mundo. (La falsedad también es libre y… ¿quién soy yo para juzgarla?)

La historia que os voy a contar a continuación (muy cortita, por cierto) me la contaron una vez y no puedo asegurar que sea cierta, pero bueno… en realidad, pocas cosas hoy en día se pueden asegurar a ciencia cierta que lo sean, así que yo os la cuento y como siempre digo… que cada uno saque sus propia conclusión.

Cuentan que una vez, un caballero que se dedicaba al reparto de víveres por las lejanas tierras del Sur, profirió la siguiente maldición al perder a la que hasta ese momento pensaba que era su “posesión más preciada”, sobre la que tenía un control cuasi absoluto, pues se consideraba su “Amo y Señor”:

“¡Nunca podréis estar juntos!

¡Podrás estar con cualquiera menos con él y con el tiempo… terminará odiándote!”

Pasó el tiempo y la maldición se cumplió. Bueno… en parte, porque él nunca pudo odiarla, a pesar de todo lo que ocurrió después, a pesar de todo y de todos los que intervinieron. (y como dice el otro… “hasta aquí puedo leer”.

Yo no creo en las maldiciones pero sí creo que si alguien se propone hacerte la vida imposible… al final lo puede conseguir y lograr aquello que se propuso en un momento dado, sobre todo si la parte “maldita” se deja llevar por el miedo o por su falta de personalidad y empieza a hacer caso a unos y a otros, que lo único que pretenden es malmeter y aprovecharse de una situación de debilidad.

Pero la vida es así y hay cosas contra las que no se puede luchar (realmente sí se puede… otra cosa es que se quiera). Una de ellas es la creencia en las maldiciones. Cuando alguien cree en ellas, llega a pensar y a auto convencerse de que todo lo que pasa después es el producto de aquellas palabras que se pronunciaron por parte de aquel que le deseaba toda clase de males y si por el contrario, alguna vez les ocurre algo bueno… llegan a pensar que es precisamente porque dejaron de hacer aquello que se maldijo, sin darse cuenta de que precisamente eso era lo que pretendía la persona que pronunció la maldición… que siguiera haciendo su voluntad, puesto que aún sigue siendo su “Amo y Señor”.

Por lo tanto, las maldiciones no existen. Lo que existe es la sugestión y el miedo a que se cumplan. Una sugestión y un miedo que nos llevan a hacer precisamente lo que esa “buena persona” quería que hiciéramos y lo peor de todo… lo hacemos con la creencia de que lo realizamos por nuestra propia voluntad y por el bien del otro, o por lo menos eso decimos y nos auto convencemos de que una vez cumplido su deseo… la maldición terminará, cuando en realidad lo que acaba de suceder es que se ha cumplido todo aquello que la persona que nos maldijo quería que sucediese y por lo tanto… termina ganando.

Si de verdad quieres romper una maldición… haz justo lo contrario de lo que dicen las palabras proferidas por aquel que empeñó su odio contra ti y entonces le será devuelta multiplicada por siete, ya que al no conseguir lo que se proponía, ese odio se volverá en su contra. Si haces todo lo que ordena con esas palabras… ganará y la supuesta maldición se cumplirá.

Perdón… la maldición no se cumplirá, porque algo que no existe no se puede cumplir. Lo que se cumplirán son sus malos deseos hacia ti y con el tiempo, cuando mires hacia atrás, te arrepentirás de no haber luchado por aquello que supuestamente querías y que te fue arrebatado simplemente por unas palabras de aquel que fue, es y seguirá siendo tu “Amo y Señor” el resto de tu vida.

“Las Maldiciones no existen…

… solo existen la sugestión y el miedo a que se cumplan”.


“La Maldición” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532h y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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