Daño colateral



Daño colateral

Algunas entradas atrás, en la llamada “Siete días”, hablaba sobre la experiencia que viví cuando me comunicaron que tenía cáncer de pulmón y lo que se puede llegar a pensar a lo largo de los cuatro días en los que creí que mi vida llegaba a su fin de una manera precipitada.

En una de las secciones del mencionado capítulo, hablaba sobre la “Baja Laboral” y sobre la falta de humanidad del mercado de trabajo en los momentos actuales. Dejé escrita una frase que ahora se torna premonitoria que rezaba:

“En fin…, daremos las gracias por poder conservarlo”.

Pues bien, a los tres días de mi reincorporación a la empresa, a mi media jornada laboral, con su respectivo “Cuarto de jornada” en lo que a contrato legal se refiere, sin ni si quiera un “¿cómo estás?” por parte de los jefes… y cinco minutos antes de salir e iniciar el fin de semana… me comunican que he sido despedido.

El motivo del despido (frase textual):

“Disminución voluntaria del rendimiento”.

Lo más curioso de todo es que dos párrafos más abajo de dicha frase, la empresa reconoce la improcedencia del despido. En otras palabras… reconoce que es una burda mentira y procede a abonar una indemnización que saca del artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores a razón de las dos horas que según contrato, se trabaja para la empresa (aunque eso no sea realmente lo cierto, pero sí lo firmado).

Tal y como está el mercado laboral, no dejaría de ser uno de tantos despidos que se producen diariamente. El problema y lo penoso de la situación es cómo se produce, las formas utilizadas y el despotismo con el que hoy en día se trata y un trabajador o trabajadora, los cuales ya ni si quiera tienen derecho a caer enfermos, a ser hospitalizados y a mantener una baja médica ordenada por un facultativo sin que exista tal “Daño Colateral”.

Y hablo de las formas porque además del hecho de trabajar media jornada (cuatro horas) y de que dos de ellas sean en “B”, una fórmula muy utilizada hoy en día por nuestros maravillosos empresarios para pagar menos impuestos y que los “Daños Colaterales” para ellos tengan el menor costo económico posible, ya que los despidos, finiquitos, indemnizaciones y todo lo que trae consigo toda esta situación, también se reducen a la mitad.

Alguien podría decir, y sinceramente no le podría quitar la razón del todo, que yo y otros muchos como yo aceptamos esta situación cuando firmamos el contrato. No les faltaría razón pero… ¿qué haces?, ¿rechazas todos los trabajos?, ¿de qué comes?

Realmente, todo esto es como una pescadilla que se muerde la cola, es decir… si no aceptas esas condiciones, no trabajas y por lo tanto no puedes pagar tus facturas y puedes llegar a perderlo todo y terminar en la más absoluta de las miserias.

Por el contrario, si aceptas todas esas condiciones, te conviertes en cómplice de algo ilegal que poco apoco va acabando con todos y cada uno de los derechos laborales que tanta sangre, sudor y lágrimas costó conseguir a lo largo de los años.

Esta es la sociedad en la que vivimos actualmente.

Todos los días se producen “Daños Colaterales” como éste y no pasa nada. La sensación de impunidad, de que todo vale, de que siempre son los mismos los que pierden… Algún día nos va a pasar una factura tan irreversible que ya no podremos dar marcha atrás. De hecho, por desgracia creo ya no podemos…

Es curioso, tengo la tentación de poner el nombre de la empresa pero… ¿sabéis lo mejor del tema…? Si lo pusiera aquí escrito hasta me podrían denunciar a mí por otra de las leyes llamada de “protección de datos”. Una ley, supuestamente creada para proteger a las personas, que puede llegar a convertirse en un arma en contra de ellas.

Pero volvamos al motivo del despido.

“Disminución voluntaria del rendimiento”.

¿Quiere esto decir que según la empresa… he sido hospitalizado de una manera voluntaria para así bajar el rendimiento productivo?

¿Quiere decir la empresa que si me pongo enfermo no puedo ser tratado como un ser humano y tengo que seguir produciendo a lo largo de los días que por desgracia he tenido que estar de baja laboral?

En esto se ha convertido nuestro país, gracias a “esa Reforma Laboral” tan aplaudida por un gran sector de “palmeros” de nuestra sociedad.

Recordar todos aquellos que la apoyasteis, que algún día también vosotros o vuestros hijos e hijas seréis victimas de aquello que claro, como no iba con vosotros… simplemente cerrasteis los ojos porque la promulgó el partido al que votáis. El día que la sufráis… no os quejéis, no os deis latigazos en la espalda ni digáis lo malos que son el gobierno de turno o los empresarios. Recordar que vosotros también sois cómplices y por lo tanto, asumir vuestro error como un “Daño Colateral”, producto de la aplicación de una norma que tira por tierra todos los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Y lo peor de todo…, tengo que dar la razón a aquella persona que hizo lo que hizo porque tenía que mirar por su futuro.

Es verdad… ¡NO HAY FUTURO!

Ojalá pueda alguna vez desdecirme de esa afirmación porque a pesar de todo…, todavía me queda un poco de fe en el ser humano. Todavía me queda un poco de esa esperanza que algunas personas dicen que es lo último que se debe perder.

El problema es que cada vez me queda menos, y menos… y menos…

Eso sí, yo… sigo esperando.

Blog, Pensamientos que nunca debieron salir de mi cabeza.

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