Dios y la Religión



Dios y la Religión

“Padre…, perdóname porque he pecado…”

Toda mi vida he sido crítico pero con la esperanza de ver una señal que me hiciera conservar la fe y no lo he conseguido. Más bien todo lo contrario, cada vez estoy más desilusionado de algo que no tiene ninguna explicación lógica por más que haya personas que intenten justificarlo.

Yo soy católico porque mis padres me bautizaron, hice la comunión, fui seminarista, no me confirmé, me casé por la iglesia, bauticé a mis dos hijos y los dos han hecho la comunión. Yo, que siempre digo que lo que más me molesta en esta vida es la falsedad, soy también un falso.

En el fondo de mi alma, siempre albergué la esperanza de que mis dudas se disiparan, un mundo tan maravilloso como en el que vivimos ha tenido que ser obra de “algo” o “alguien” increíble pero no es verdad. La naturaleza se hace y se destruye a sí misma. Las mareas, los terremotos, tsunamis, huracanes, volcanes…, todo tiene su explicación científica. Las cosas no son así porque sí. Todo tiene su explicación.

En la religión (sea cual sea) eso no es así. A las cosas que no se pueden explicar se les llama “Dogma de Fe”, o sea, ¡hay que creerlo sí o sí!

Por ejemplo, la famosa virginidad de la Virgen María. Desde el punto de vista de una persona de fe (cosa que a pesar de todo, respeto), una mujer que nunca ha tenido relación sexual con varón, resulta que es madre de una criatura. Claro, hay que pensar que lógicamente es algo que no es posible, que yo sepa la fecundación in vitro no existía hace 2000 años. ¿Cómo lo explica la Iglesia?, muy sencillo. El Espíritu Santo. La frase exacta es:

“… y fue concebida por obra y gracia del Espíritu Santo”.

Obra puede que sí, pero gracia, lo que se dice gracia; no creo que le hiciera mucha gracia a José pero, en fin…, como la explicación no es muy clara que digamos, la iglesia sentencia con la famosa frase “DOGMA DE FÉ”.

Existen muchos dogmas, tantos como explicaciones que no se pueden dar desde un punto de vista lógico: la mencionada virginidad de María, la ascensión a los cielos de Jesús en cuerpo y alma, que el pan y el vino se conviertan en cuerpo y sangre, los milagros, etc.…

Hay que entender una cosa, algo que a lo largo de la historia, desde que el mundo es mundo ha sucedido. El ser humano necesita algo en lo que creer, algo en lo que apoyarse, algo a lo que echarle la culpa, algo a lo que darle las gracias, algo por lo que luchar, algo de lo que renegar y lo que para mí es y ha sido lo más importante…, algo con lo que atemorizar a los demás.

“Si eres bueno y haces lo que Dios dice, irás al cielo.

Si no lo haces, te quemarás en las llamas eternas del infierno.”

La verdad es que acojona.

Puedo entender otras épocas en las que la gente no tenía la cultura que se nos presume a nosotros hoy en día. Las lluvias las traía Dios, el agua hacía que los campos florecieran y dieran sustento a la gente. Si no era así, si no había lluvias y la sequía arruinaba las cosechas (quien dice sequía, dice granizo, viento o incluso fuego), era Dios que había castigado a su pueblo por haberse separado de Él y como reprimenda les mandaba esas penurias. La solución se basaba en pedir perdón y clemencia, en muchos casos mediante sacrificios (incluso humanos). O sea, había que aplacar la “Ira de Dios”. Lo más curioso es que entre los siete pecados capitales está la “Ira”. ¿Eso quiere decir que Dios es otro pecador?

Yo, como cristiano católico desencantado, me estoy centrando en la que desde mi bautismo ha sido mi religión pero realmente todas son iguales. Todas utilizan el miedo a la perdición y al infierno como excusa para dominar y atemorizar al pueblo.

Iglesia y poder siempre han ido de la mano, se han hecho Guerras Santas, se ha masacrado y asesinado en nombre de Dios, se ha sometido a pueblos con la excusa de convertirles a la fe y por la salvación de sus almas. Se ha robado, violado abusado y torturado en nombre de un “Dios Misericordioso”. ¿Misericordioso?, ¿qué misericordia existe en el hambre, la pobreza, la enfermedad, la falta de derechos, la injusticia, el sometimiento y el odio?

Curiosamente los polos más opuestos de una sociedad son siempre los más creyentes. Por un lado está la gente más humilde, deseosa de que algo o alguien les dé una esperanza para seguir viviendo día a día y para que cuando llegue la hora de dejar este “Valle de Lágrimas” les acoja en su seno para toda la eternidad.

Desde siempre, esta parte de la sociedad ha sido y es el sustento de la fé. Siempre pidiendo a Dios que le haga prosperar, que les cuide y mire por ellos. Cuando vienen desgracias, surgen las famosas frases:

“Es voluntad de Dios”

“…que sea lo que Dios quiera”

“…si Dios quiere”.

y fin de la discusión.

Sin embargo, cuando suceden cosas buenas…,

“Gracias a Dios”

“Dios te ha bendecido”

“Dios está contigo”

“Dios te ha recompensado…”

Para muchas personas, todo sucede por designio de Dios. Si eso es así, ¿somos libres? Si hagamos lo que hagamos el que decide es Dios, ¿qué es lo bueno y lo malo?, ¿por qué hay tanta gente buena, que nunca le ha hecho mal a nadie y que lo pasa tal mal? Y lo que es peor, ¿por qué hay tanto “hijo de puta”, el cual, su vida consiste en joder la de los demás al que le va tan bien? ¿Eso es justicia divina?, ¿eso es misericordia?, ¿eso es mirar por su pueblo? Yo creo que no pero ante todo esto, surge otra famosa frase lapidaria…:

“los designios de Dios son inescrutables”

¡Tócate los huevos! Cuando alguien pasa penurias, desgracias, etc.…, son pruebas y cuando las cosas salen bien no es porque te lo hayas currado, no señor…, es porque Dios ha hecho que eso suceda, demostrando lo bueno que es. El problema es que por lo general es más bueno con los malos. Curioso, ¿no?

Por otro lado, está la gente más favorecida de la sociedad, el dinero, el poder, aquellas personas que manejan los hilos de todo. En este sector, la iglesia siempre está presente y se mueve como pez en el agua para lavar las conciencias de ricos y opulentos y como no…, para recaudar. Si fuera mal pensado haría mía otra famosa frase:

“La iglesia es la empresa que más ha prosperado, empezó con un pesebre y mira dónde ha llegado”

Palacios, grandes catedrales, El Vaticano (con su propio banco), posesiones en todo el mundo, joyas, obras de arte, donaciones por doquier, dinero corriendo por las esquinas como si se tratara de cucarachas…, eso sí, la iglesia reza siempre por los pobres.

“Pobrecillos los pobres si esperan que los poderos dirigentes eclesiásticos les lleven un plato de sopa a su mesa”

*

Aquí he de hacer un inciso. Es verdad que dentro de la iglesia y de cualquier religión, existen buenas personas, personas generosas que dan su vida y su salud por los demás, sobre todo en países deprimidos por la hambruna, las guerras o en las parroquias de barrios humildes. Éstas sí son personas de fe. Para todas ellas…, mi reconocimiento y admiración. (Lo cortés, no quita lo valiente).

Dicho esto, ¿cómo puede ser que en un momento en el que la gente lo pasa mal, no tiene trabajo y vive con miedo por no tener diez euros en el bolsillo, se pueda gastar millones de euros en la visita de un Papa?, ¿por qué un Cardenal tiene que vivir en un palacio episcopal?, ¿por qué una institución con ese poder, tanto social como económico tiene que recibir ayudas de un estado al que se supone laico mientras existen personas a las que se les niega un subsidio para poder dar comer a sus hijos?, ¿quién es la iglesia para decidir por nosotros lo que está bien o lo que está mal?, ¿por qué no son esas personas que dicen tener tanta fe las que financien un negocio tan lucrativo?, ¿por qué tiene la iglesia que estar exenta de pagar el impuesto sobre bienes inmuebles, recibir ayudas al mantenimiento de sus posesiones y al mismo tiempo cobrar por entrar a ver una catedral?, ¿no es un templo?. Si la iglesia defendiera que realmente son lugares de culto, sencillamente sólo se podría entrar a rezar pero no, te cobran y te dejan hacer fotos, siempre y cuando no sean ellos los que tengan un chiringuito de recuerdos; entonces ¡no!, Todo es un negocio. ¿Éstas son las enseñanzas de Jesús?, yo creo que no. Son demasiadas preguntas a las que la respuesta siempre es la misma, bajo mi humilde punto de vista, claro.

Como ex seminarista, la biblia es un libro que he leído y estudiado a fondo y que siempre me ha llamado mucho la atención. ¡Qué manipulación se ha hecho siempre de las palabras ahí escritas!

Como todo el mundo conoce (o debería conocer), se compone del Antiguo y del nuevo Testamento. El Nuevo Testamento cuenta la vida de Jesús desde el punto de vista de los cuatro evangelistas: Juan, Mateo, Lucas y Marcos desde su nacimiento, muerte en la cruz y ascensión a los cielos y posteriormente, los Hechos de los Apóstoles. Realmente existen otros evangelios, los llamados apócrifos que no son reconocidos por la iglesia, como por ejemplo el de Judas. Pero esa sería otra historia.

El Antiguo Testamento es una recopilación, más o menos histórica, de acontecimientos sucedidos antes de la venida de “Jesús, hijo de Dios, hecho hombre que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo”. Valla frasecita.

De todos ellos, siempre me ha llamado la atención por encima de los demás el Génesis y dentro del Génesis, lo relativo a Adán y Eva.

Cuando era seminarista, cada “x” meses realizábamos ejercicios espirituales. Se supone que el retiro te hace reflexionar sobre las cosas importantes de la vida a la que supuestamente te vas a dedicar y sin embargo “ese retiro”, supuso el principio del fin de mi vida religiosa.

Teníamos que comentar pasajes de la Biblia y a mí me tocó el Génesis, el cual me produjo una duda existencial que, ni corto ni perezoso expliqué en mi exposición. Hay veces que pienso que me pasé pero, realmente tiene su lógica lo que dije (siempre bajo mi punto de vista, claro). Eso sí, no gustó nada y a la larga me trajo muchos problemas.

Como antes dije, en el Génesis se habla de la creación del mundo por parte de Dios. Los cielos, el mar, las montañas, los ríos, etc.…, hasta la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios, ¿ok?

Pues bien, como el pobre hombre estaba sólo, le dio una compañera (como verán, la religión siempre tan machista. Desde que existe cualquiera de las religiones o culto a dioses, la mujer siempre ha estado en un segundo plano como si se tratara de una posesión del “hombre”), a la que llamó “Eva”, formándola a partir de una costilla de “Adán”. De hecho, esta es la explicación que da la biblia para demostrar el por qué el hombre tiene una costilla menos que la mujer, cosa que por cierto, tampoco es verdad.

Adán y Eva tuvieron dos hijos, Abel y Caín. Caín mató a Abel por lo que éste fue desterrado y toda su descendencia maldita (primer asesinato de la historia), por lo tanto, quedaron en el mundo sólo tres personas. Si nos ceñimos estrictamente a los escritos, Dios no creó a ningún otro ser humano por lo que para llegar a los millones de personas de la actualidad, Adán y Eva tuvieron que tener más hijos y éstos debieron procrear entre sí. Por otro lado, si Caín se quedó sólo, ¿cómo pudo tener descendencia? La única posibilidad era tener hijos con su propia madre. De hecho, en muchos escritos se habla de “los hijos de Caín”, refiriéndose a todos nosotros.

Pues bien, si esto fue así; según la tradición de las antiguas enseñanzas sobre Dios y las distintas religiones que basan su apostolado en la Biblia, a ese tipo de relaciones se les llama “Incesto”, o sea…, un pecado mortal.

Conclusión, partimos de uno de los pecados que la iglesia a aborrecido más a lo largo de su historia y por el cual se llegó a quemar a personas en la hoguera por brujería y pactos con el diablo por parte de la famosa inquisición.

Yo siempre he defendido que la Biblia es un compendio de historias que no se deben tomar al pie de la letra, la mayoría son ejemplos. Metáforas para explicar lo inexplicable pero siempre se ha hecho de una forma interesada y se ha utilizado para atemorizar a los creyentes, más que para enseñar.

¿Verdad o mentira? Sinceramente, no lo sé. Lo único que sé es que por esta exposición llegaron a llamarme “Apóstata y Hereje” pero lo más curioso es que nunca nadie la rebatió, simplemente ahí quedó y con el tiempo trajo sus consecuencias.

*

Algunas personas me preguntan qué es lo que tengo en contra de la religión. Yo no tengo nada en contra de ella, de lo que estoy en contra es de la falsedad que rodea ese mundo, por ejemplo:

Domingo, misa de once en mi barrio de toda la vida. Allí se congregan un grupo de personas para escuchar la palabra de Dios y recibir el sacramento de la Comunión.

A la mayoría de la gente que allí acude la conozco hace muchos años, hablo con ellos, sé cómo piensan, sus virtudes, sus defectos, su mucha o poca creencia, su pecados (los confesables, los otros no) pero en definitiva, sé de qué pie cojean al igual que ellos de mí. Si son envidiosos, si son irascibles e incluso alguno que otro adúltero, ladrón, mezquino, blasfemo, etc. Los hay que aun llevándose mal, en el momento de dar la paz, le dan la mano a “esa persona” a la que no tragan y le dicen “la paz sea contigo”, simplemente porque la tienen a su lado por accidente y los que más pasmado me deja, cuando llega la hora de comulgar, lo hacen.

A alguno de ellos, le he preguntado en alguna ocasión cómo se puede comulgar si no cree en Dios. Además, si no te confiesas antes, no puedes. Pues bien, la contestación más sub realista que he escuchado has ido la siguiente:

—Mi nene hace la comunión este año y es para que el cura me vea y no me regañe.

¡Ole sus cojones!

Luego están los que van de santos o santas y más tarde les oyes criticar y hablar mal de todo hijo de vecino, eso sí, dan dinero al cepillo de la iglesia lavando así sus miserias, se confiesan (poniendo su contador de pecados a cero) y luego comulgan. Lo malo es que una vez que salen del templo se olvidan de lo buenos que han sido durante una hora e incluso miran con desprecio al mendigo que suele estar a las puertas de todas y cada una de las iglesias.

También están los que continuamente están hablando de Dios, de la Virgen y de todos los santos y luego ponen a parir a los curas y a la Iglesia pero los que más me gustan son aquellos que se las dan de ateos, anticlericales, anti curas, anti todo y cuando llega la Semana Santa se visten de Nazarenos y llevan a hombros la imagen de su Virgen o de su Cristo. Eso sí, una vez que termina, vuelven a cagarse en Dios, cosa que a pesar de mi falta de fe, yo jamás haría por respeto.

Todo esto es por lo que digo que Dios no existe. Hoy en día, el único dios verdadero es el dinero. A “ese” sí que se le rinde pleitesía y se le hacen genuflexiones y si lo tienes, hasta te ponen en un púlpito y te suben a los altares un ejército de fanáticos pelotas y rastreros que van como satélites dando vueltas a tu alrededor pero, hay de ti como no lo tengas. Te convertirás en el más ruin y mezquino de los pecadores, te apedrearán como a las “rameras y adúlteras” tiempo atrás pero tranquilo, rezarán por ti.

“Dios aprieta, pero no ahoga”

Esta frase la debió inventar una persona muy creyente, un rico o alguien para que la gente que lo está pasando mal tenga un consuelo y una esperanza para salir adelante.

*

Si usted es creyente, le respeto aunque hoy por hoy no lo comparta, lo único que le pido es que si yo respeto sus “creencias”, usted respete mis “no creencias”. Esta es otra de las cosas que siempre me ha llamado la atención de la gente que se dice creyente. Piden respeto pero no respetan. Si dices que no crees en Dios, automáticamente pasas a ser inferior porque no estás en posesión de la verdad, ellos sí.

La iglesia debería reflexionar sobre el porqué de la gran desbandada de feligreses de sus templos.  ¿Son ellos los culpables o simplemente es que la gente ha aprendido a pensar por ella misma?, ¿ha tenido que ver algo la televisión y la tecnología?

Todas las religiones se nutren de la ignorancia. Los países más pobres y con menos educación son los más fanáticos en lo que se refiere a las creencias. Occidente, que supuestamente es la zona más avanzada, tanto en educación como en tecnología, es el sitio donde más adeptos han perdido la religión. Sin embargo es curioso, cada día surgen nuevas religiones (sectas) que aprovechan el negocio que es “Dios” y amasan grandes fortunas a cambio de la promesa de la salvación eterna.

Posiblemente este sí que es un “Pensamiento que no debería haber salido de mi cabeza” y por lo tanto pido perdón si alguien se ha sentido ofendido pero yo, como dice Sabina:

“Gracias a Dios, no soy creyente”

A lo que añado:

“pero por si acaso…, que Dios me perdone por lo que aquí he escrito, que es posible que no tenga perdón de Dios”.

Amén.

Blog, Pensamientos que nunca debieron salir de mi cabeza.

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