Esperanza

Según la Rae, la esperanza es:

Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.

La esperanza es algo muy peligroso porque te hace creer que puedes alcanzar aquello que deseas. Al mismo tiempo es necesaria para salir adelante cuando todo se torna oscuro pero… ¿qué pasa cuando malinterpretamos las palabras de alguien y eso nos da una falsa esperanza?

Siempre se ha dicho que no hay palabras mal dichas, sino mal interpretadas y puede que sea verdad pero… no es menos verdad que resulta muy difícil interpretar algunas palabras cuando ante una pregunta de “sí” o “no”, te contestan con cincuenta cosas diferentes y ninguna de ellas es una de esas dos, que es realmente lo que quieres saber.

Todos pensamos sin darnos cuenta que los demás nos entienden cuando escribimos o decimos algo. Pensamos que la gente toma nuestras palabras igual que son pronunciadas pero cada día estoy más convencido de que eso no es así. Cada uno de nosotros, sin excepción, tenemos una manera diferente de ver la vida, de ver lo que es o no es importante. Lo que para unos es básico… para otros resulta intrascendente.

Por eso, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y sobre todo con lo que se escribe porque siempre va a haber alguien que te va a corregir como si supiera en todo momento qué te llevó a decir o a escribir algo.  Eso sí… las palabras se las puede llevar el viento, pero lo escrito… escrito queda a pesar de las muchas interpretaciones que pueda llegar a tener.

Aparte de si se está de acuerdo o no con algo, cosa que me parece lo más normal del mundo, existe otro factor que puede llegar a dar problemas con lo que se escribe. Me refiero a la comprensión lectora de cada uno de nosotros. Llevo toda mi vida observando a la gente y su forma de actuar ante cualquier tipo de información y he llegado a las siguientes conclusiones:

  1. Es prácticamente imposible que tras leer un texto, todos obtengan la misma versión de los hechos.
  2. A la hora de asimilar una información, es increíble cómo ésta cambia según el estado de ánimo de la persona lectora.
  3. La mayoría de la gente lee lo que quiere leer, dando por bueno aquello que se amolda a su manera de pensar, rechazando aquello con lo que no está de acuerdo.
  4. Hay muchas más posibilidades de que un texto te guste si sabes quién lo ha escrito y si te gusta el autor o autora. Es muy curioso cómo algo escrito por alguien que no nos gusta o por alguien con el que en un momento dado estamos enfadados nos produce automáticamente un rechazo y no nos gusta.
  5. Puedes estar haciendo “loas” a alguien o a algo, que como la persona que lee en ese momento esté en tu contra por alguna razón, tan solo va a recordar al final del texto cualquier cosa, por pequeña que sea en su contra, dejando a un lado (como si no las hubiera leído) todas las alabanzas hacia su persona.
  6. Hoy puedes escribir algo y al día siguiente estar totalmente en desacuerdo, lo que demuestra que al igual que al leer, el estado de ánimo es fundamental a la hora de escribir. Hay días que ves las cosas de color azul celeste de día y negro pero con un millón de estrellas por la noche y otros días se torna gris y por las noches desaparecen todas las estrellas del firmamento.

La mente… esa “cosa” intangible, en ocasiones maravillosa y por momentos odiosa… nos puede hacer pasar momentos únicos y horribles por igual. Ojalá todo fuera como las matemáticas en las que dos más dos siempre suman cuatro pero no… la vida no es así. Hay veces que la suma puede dar cinco y en ocasiones tres. Hoy estás arriba y mañana abajo sin darte cuenta.

Qué importantes pueden llegar a ser unas palabras de aliento para no seguir cayendo en el abismo. Tan importantes pueden ser que se pueden convertir en un flotador y si consigues agarrarte a ellas con todas tus fuerzas… pueden llegar a salvarte. Eso sí, siempre con el miedo de si al otro lado de la cuerda seguirá estando mañana la persona que te la lanzó o si solo era una esperanza infundada porque simplemente entendiste mal lo que la otra persona quiso decir o peor aún… porque entendiste lo que deseabas en ese momento porque era lo que necesitabas entender.

Ojalá hubiera alguna manera de saber si las demás personas han entendido al cien por cien lo que has querido expresar en cada momento pero como soy consciente de que eso no es así, tendré que confiar en esa “capacidad lectora” de aquellas personas que sean capaces de perder su precioso tiempo en leer estas líneas que no dejan de ser otro pensamiento que a lo mejor nunca debió salir de mi cabeza pero… es que por suerte o por desgracia, tengo la esperanza de que alguna vez no sean mal interpretadas mis palabras, que simplemente se lean y  se juzguen tal y como han sido escritas. No tienes que estar de acuerdo con ellas. De hecho… siempre he creído y sigo manteniendo que si todos pensáramos igual… la vida sería muy aburrida. No hay nada más tedioso en el mundo que estar dando la razón por sistema a todos y todas. Yo creo en la libertad de pensamiento y que cada uno es libre de pensar lo que quiera, incluso es libre hasta para no pensar.

Cuidado con la “Esperanza”. Es algo muy peligroso porque nos hace soñar con que es posible alcanzar lo que deseamos. Si es así y al final lo conseguimos… incluso alguien nos echará en cara la suerte que hemos tenido o que lo hemos conseguido gracias a Dios. Si no es así, si no conseguimos nuestros deseos, esa misma persona nos reprochará que no hemos hecho lo suficiente para lograr nuestros objetivos. Lo dicho… cuidado con esas palabras que pueden ser mal interpretadas y que aunque en un momento dado pueden ser un bálsamo, a la larga se pueden convertir en una losa difícil de levantar y de mantener porque ante todo hay que ser coherente con uno mismo. El hecho de decir algo en un momento de debilidad para quedar bien… no exime de responsabilidad y esa persona a la que has dado esperanzas puede que algún día te recuerde tus palabras.

La pregunta es… ¿estarás ahí si eso ocurre?

“No des nunca esperanzas a alguien que desea algo de corazón porque si al final no cumples… le estarás haciendo más daño del que crees”

Blog, Pensamientos que nunca debieron salir de mi cabeza.

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