Imágenes

Una imagen vale más que mil palabras.

Dicen que una imágenes valen más que mil palabras y es verdad. Siempre he dicho que una fotografía es “un instante robado al tiempo”. Un pequeño espacio que se queda grabado para la eternidad y que nos recuerda tiempos vividos.

¿Cuántas veces hemos pensado que nos gustaría parar el tiempo? La fotografía lo consigue, posee ese poder que nosotros anhelamos pero que nunca vamos a conseguir. Tenemos el recuerdo pero eso es algo que con el tiempo podemos perder sin darnos cuenta mientras que una fotografía siempre está ahí, en ella permanece ese instante que nunca volverá.

Hay personas con una memoria prodigiosa, personas que olvidan y personas que simplemente sin querer, guardan recuerdos que para ellos fueron vitales en lo más profundo de su alma, posiblemente como un medio de auto protección. Realmente nunca sabré cual es el motivo pero yo soy una de esas personas.

Es increíble cómo puedes llegar a ser tan selectivo con tus recuerdos. ¿Cómo se puede guardar una imagen de algo o alguien y sin embargo ocultar otras como si no hubieran sucedido nunca?, pero lo más increíble de todo es cuando todas esas imágenes empiezan a salir, salen sin ningún control. En ese momento puedes llegar a sentirte realmente mal por dos razones muy contradictorias:

La primera porque no puedes entender el motivo por el cual se quedaron tan dentro de ti y la segunda es un sentimiento de alivio y alegría por recuperar momentos de tu vida que fueron muy importantes. Eso sí, hay veces que desearías que no hubieran salido y que hubieran permanecido para siempre en lo más profundo de tu alma.

Eso es la fotografía para mí, algo que permite que esos recuerdos no se escondan y que siempre estén ahí presentes. Ni siquiera hace falta que aparezcan personas, simplemente la visión de algunos lugares o cosas hacen que la mente empiece a funcionar y te transportan a esos momentos del pasado, unos dulces y otros amargos que hacen que tu cerebro empiece a dar vueltas y vueltas. En ocasiones te hacen sufrir por cosas que pudieron suceder y no sucedieron o al contrario…, por cosas que sucedieron que nunca debieron pasar.

En fin, las fotografías que van a continuación no son artísticas ni profesionales. Son imágenes que hacen que mi cabeza de vueltas y más vueltas. Hablan de mis alegrías, de mis penas, de mis temores, anhelos, frustraciones. De esos momentos y recuerdos que da miedo volver a olvidar.

Habrá personas a las que estas imágenes no les dirán nada, pero las habrá a las que su visión les traerá recuerdos a la memoria de ese pasado que a pesar de que nunca volverá, permanece en nuestra mente o ¿quién sabe?, en lo más profundo de su alma…

“…por favor, un café solo, ¡con hielo!, claro”

“…con el tiempo las cosas cambian pero queda la esencia de aquellos momentos pasados que ya no volverán”

“…algo obligatorio, ir en Metro”

“…por favor, una napolitana, ¡mejor dos!”

“…dos sillas enfrentadas pero un sólo café en la mesa”

“…Cuando la muerte venga a visitarme no me despiertes, déjame dormir. Aquí he vivido, aquí quiero quedarme. Pongamos que hablo de Madrid”

“…subir con ayuda es fácil pero con esfuerzo es más gratificante”

“…me prometiste que ibas a dejar de fumar y no lo cumpliste”

“Papá, papá, ¿por qué somos del Atleti?”

Hijo mío…, porque es nuestro equipo.

“…Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal, ¿donde queda tu oficina para irte a buscar?

Cuando la ciudad pinte sus labios de neón, subirás en mi Caballo de Cartón.

Me podrán robar tus días…, tus noches no”

“… ¡qué soledad puedes llegar a sentir entre tanta gente!”

“…Madrid me mata pero no puedo estar más de una semana fuera de él”

Como habréis observado, uso bastantes frases y estrofas de las canciones de Joaquín Sabina. Todo en esta vida tiene su explicación…, bueno, no todo…

El motivo de usar textos del “Jodío Poeta” como yo le llamo es porque todos los “Sabinómanos” en un momento dado nos hemos creído que cuenta nuestra vida.

Mucha gente piensa que Sabina le canta al amor y no es así. Joaquín le canta al desamor, a las decepciones, a los anhelos de nuestra alma y sobre todo a la “Soledad”. Consigue tocar la fibra sensible de todos nosotros y nos hace protagonistas de sus historias de tal forma que como he dicho antes, parece que habla de nosotros, lo que me lleva a una conclusión:

Todos, a pesar de nuestras diferencias, somos iguales. Todos lloramos, reímos, nos enamoramos, tenemos decepciones. Todos en algún momento dado de nuestra vida nos hemos sentido perdidos y por más que lo intentamos, no encontramos una explicación lógica a cosas que suceden y que se escapan a nuestro control, pero en fin…, la vida es así, con sus alegrías y sus penas, con sus momentos dulces y amargos, con amor y desamor, momentos de euforia y depresión. Todo esto nos hace humanos, hombres y mujeres en busca de una felicidad que muchas veces parece como si jugara al escondite con nosotros. Nos empeñamos en buscarla sin darnos cuenta que donde realmente se encuentra es en las pequeñas cosas de la vida…, en una sonrisa, en unos buenos días, en un “te quiero”, en un abrazo sincero, en la cara de un niño, en un “gracias”, en un “lo siento”, en la verdad, en un “te acompaño” y tantas otras cosas que pasan desapercibidas a lo largo de todos los días de nuestras vida pero que están ahí. Sólo hay que saber mirar, sentir, escuchar a los que nos rodean e intentar sacar lo bueno que todos llevamos dentro.

Por desgracia esta es la teoría, las cosas no son así. El ser humano es el menos humano de todos los seres. Todos o casi todos vamos a lo nuestro, el de al lado no importa. Si tenemos que pisar a alguien para conseguir algo, lo hacemos. Nuestro ego no nos deja ver las maravillas que se esconden en el fondo de nuestra alma.

Nos podríamos hacer muchas más preguntas pero todas ellas tienen la misma respuesta:

Somos seres humanos y queramos o no queramos no vamos a cambiar. Por suerte todavía queda buena gente. Todos los días se pierden muchas batallas pero tengo la esperanza de que algún día nos demos cuenta de que el de al lado es exactamente como nosotros, que respira igual que nosotros. En pocas palabras…, que todos somos seres humanos.

Mientras esto sucede, personas como Joaquín Sabina seguirán creando canciones y versos que nos hablarán de lo más profundo de todos nosotros al mismo tiempo que seguiremos robando imágenes al tiempo que nos recordarán algún día lo que fuimos, lo que vivimos, lo que sentimos…

Yo no soy nadie para dar charlar morales. Posiblemente soy el más imperfecto de los seres humanos. Siempre he intentado sacar lo mejor de todos los que me han rodeado y por desgracia ha habido personas que por más que lo he intentado, no lo he conseguido. Sé que no soy nadie para dar consejos, por eso nunca los doy (o casi nunca) porque…

“Que consejos voy a darte yo, que ni siquiera sé cuidar de mí”.

 

Blog, Pensamientos que nunca debieron salir de mi cabeza.

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1 comentario

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