No lo sé…



Nunca más volvió a saber nada de ella. Ni un solo mensaje, ni una sola llamada. Tan solo su recuerdo y una última frase.

— Te prometo que haré lo posible para que no quieras saber más de mí.

Fue la única promesa que cumplió, aunque en realidad… ¿qué más daba? Él seguía todas las mañanas dándole los buenos días y por las noches…

— Buenas noches, que descanses y seas feliz.

Cuando alguien se va de esa manera, es difícil encontrar una explicación que no te lleve al odio y a maldecir los momentos vividos y el tiempo perdido, pero le fue imposible… la quería demasiado como para poder odiarla. Simplemente aceptó como despedida ese “no” que nunca creyó. Hay que querer mucho a una persona para convivir día a día, pero hay que quererla aún más si cabe para aceptar que esa persona no quiere estar contigo y desearle toda la felicidad del mundo a pesar de sus desprecios y de la manera que actuó.

El futuro es algo incierto. Hoy estamos aquí y mañana quién sabe… por eso existen personas que se pasan la vida buscando ese “futuro mejor”.

Vivimos tiempos en los que la palabra dada no tiene ningún tipo de valor. Lo que hoy “es”, mañana puede ya “no ser” y eso es algo con lo que llevo luchando toda mi vida y claro… así me ha ido. Posiblemente sea cierto que hay que adaptarse a todo pero yo no puedo, me es imposible adaptarme porque otros digan que debo hacerlo.

No soy una persona que se adapte a cualquier situación. Necesito algo más y ese “más” hoy en día se vende muy caro. Ya no creo en las personas, ya no creo en las palabras y menos aún en las promesas de aquellos que solo buscan un futuro sin importarles los sentimientos de los demás. Es difícil creer cuando cada promesa, cuando cada conversación pasa y es olvidada en cuestión de horas.

No puedo entender a las personas que son capaces de decir una cosa por la mañana, otra por la tarde y negar todo lo dicho por la noche. No consigo entenderlo pero no me queda más remedio que aceptarlo, por mucho que me duela y por mucho que sepa que aquello que leí no era más que otra de sus mentiras.

Maldito orgullo…

— Hola.

— ¿Quién eres?

— ¿Por qué preguntas quién soy?, lo sabes.

— No, no lo sé. ¿Quién eres?

— Vale, no te molesto más. Ya veo que no quieres hablar conmigo.

— No, ¡espera! ¿Quién eres?

— Soy yo.

— No puede ser, ella se murió hace tiempo, se fue.

Llega un momento en el que la realidad y la imaginación son una misma cosa. La diferencia simplemente es que dentro de la imaginación es posible realizar sueños, mientras que la realidad nos es impuesta día a día. No depende de nosotros, ni de lo que queramos o no queramos… simplemente nos lleva de la mano a lugares donde aunque queramos… nos es imposible salir.

Un “sí” hubiera bastado para salir adelante. Dos letras que a veces son imposible de pronunciar o de escribir por todo lo que conllevan.

— ¿Me quieres?

— Sí.

Parece sencillo, ¿a que sí? Pues no lo es cuando detrás existen personas que diariamente malmeten, chantajean y amenazan y menos aun cuando alguien se deja llevar por todo lo que le rodea, por todo lo que escucha y lo que es peor… cuando alguien no tiene la suficiente valentía para decidir por sí mismo lo que quiere y lo que no quiere.

“A todo te adaptas, total… ¡Qué más da! La cuestión es sobrevivir”.

— Tenemos un pacto, recuerda.

— No… Lo teníamos. Los pactos hechos con personas mentirosas carecen de valor.

Los pactos hechos con personas que no saben distinguir entre lo que quieren y lo que no quieren, entre lo que es verdad y lo que no lo es, entre lo dado y lo impuesto, entre un “sí” y un “no” no tienen que ser cumplidos y eximen a la otra parte de toda responsabilidad por la simple razón de que siempre existirá la duda de que si cuando se planteó dicho pacto no era más que otra excusa o la falsa certeza de que no se cumpliría. Presumimos tantas cosas, que somos capaces de decir “no” tan solo por el miedo a que la otra persona sí cumpla su parte y nos veamos obligados a cumplir la nuestra.

Cada día estoy más convencido que esa fue la razón de su “no”. De todas maneras ya da lo mismo. Ese “no” mató todo lo que pudo ser y no fue y terminó por convertir todo en un mar de desconfianza difícil de reparar, por mucho que me duela asumirlo.

Sin embargo, y a pesar de todo… yo sigo esperando. Esperando una absolución que no sé si algún día llegará.

Simplemente… No lo sé.

“Cuando no se quiere ver…

…lo mejor es mirar hacia otra parte”

 


“No lo sé” es un Texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1911012376252 y pertenece al Volumen 2 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

Imagen de fondo del logotigo 1331ocho by: Nika Akin


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