Soledad

Según la Rae, la soledad es:

  1. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
  2. Lugar desierto, o tierra no habitada.
  3. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.

Por supuesto, nos centraremos en las acepciones 1 y 3.

Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido solos, abandonados por esas personas a las que creíamos que nunca perderíamos. La cuestión no es el hecho de estar solo sino de sentirse solo. La soledad puede ser una gran amiga y la peor de tus enemigos. Puede hacerte conocer lo más profundo de tu alma, tanto para bien como para mal y con el tiempo puede llegar a destrozarte sin ninguna compasión.

Hay momentos en la vida en los que esa soledad hasta puede parecer una bendición. Nadie que te diga lo que debes hacer en cada momento. Nadie que te diga cómo debes pensar, hablar y actuar. Nadie que controle tus movimientos ni tus aficiones. Nadie que te imponga horarios ni costumbres. En definitiva… la libertad absoluta las veinticuatro horas del día sin una voz que te diga lo que toca hacer en cada momento.

Puede parecer maravilloso, por lo menos por algún tiempo, pero no nos engañemos, somos seres humanos y necesitamos contacto con otros seres como nosotros. Aunque solo sea para maldecir todo aquello que nos imponen y para renegar por nuestra falta de libertad. Si no nos quejamos por algo, perdemos precisamente eso que nos hace humanos.

Aunque lo neguemos, necesitamos llevar la contraria a alguien, unas veces teniendo razón y otras no. La cuestión es poder llevar la contraria a alguien.

Eso sí, si se entra en ese juego, tienen que ser los dos responsables de sus actos y ser conscientes de que unas veces ganará uno y otras veces ganará el otro. No puedo entender una relación en la que siempre uno tiene la razón sobre todo y el otro no puede decir nada sin que se consideren reproches todas sus palabras.

Todos nos equivocamos, eso es cierto, pero ¿sabemos todos asumir de la misma manera esas equivocaciones o pensamos casi siempre que la culpa es del otro?

La soledad es muchas veces la consecuencia de nuestra falta de autocrítica. Aunque pueda parecer una opción, a la larga no lo es. La soledad impuesta por la vida no deja de ser un castigo que día a día pasa de ser algo momentáneo a ser un modo de vida en el que hasta te puede llegar a molestar la compañía. Puede llegar un momento, si no nos damos cuenta, que hasta nos puede llegar a molestar que nos dirijan la palabra por el miedo a que nos lleven la contraria.

Según pasa el tiempo y esa soledad se instala en nuestra vida, llega un momento en el que todo da lo mismo. Si hablan bien de no nosotros… bien, si no… pues también bien.

Si algo tengo seguro en esta vida, es que nunca más voy a forzar una situación. Que venga lo que tenga que venir y que se valla lo que se tenga que ir. El que esté… que esté porque quiera estar y el que se quiera ir… tal día hará un año y quien sabe… lo mismo hasta en navidad o en el día de su cumpleaños, si me acuerdo, les felicitaré si es que no se me pasa la fecha, cosa que por cierto no sería nada raro. Total, ¿para qué forzar a nadie ni a nada a que se quede si realmente no está de corazón?

Soledad, si alguna vez te vuelvo a encontrar, ya no te voy a esquivar pero si te quieres ir… te vas.

Si te quieres quedar, siempre tendrás un rincón a mi lado donde llorar pero nunca digas que estás sola… tú eres la “soledad” y siempre estarás acompañada de solitarios como yo y sí… precisamente eso es lo que te hace tan importante y tan insignificante al mismo tiempo.

Te crees imprescindible y no lo eres.

Te crees poca cosa… y lo eres todo.

Puede parecer una contradicción pero no lo es del todo. Aquel que en algún momento de su vida haya convivido con la soledad sabe que puede ser lo mejor y lo peor. Sabe que puede llegar a tocar el cielo con ella y descender a los infiernos en un instante. Sabe que es una relación de amor odio difícil de digerir. Algo que como todo aquello que no se tiene, se desea y en el momento que lo consigues… no sabes qué hacer para que se valla de tu lado. Todo eso es la soledad… y mucho más.

Hay gente que dice que es mejor estar solo que mal acompañado y puede que tengan razón, yo no soy quien para juzga a nadie. Lo único que sé es que la soledad no es una buena compañera de camino, por algún tiempo puede ser buena y afable pero con el tiempo sale su verdadera naturaleza destructiva y te va ahogando hasta que llega un momento que pierdes todo aquello que creías que eras. Te atrapa y no te deja ser tú. Te apresa de tal forma que ya no existe nada más y lo peor de todo es que el único culpable de tu soledad eres tú. Ella nunca va a tener la culpa de nada porque “ella” está porque tú te quedaste solo por culpa de tu mala cabeza, de tus absurdos sueños y de la confianza que pusiste en personas que no la merecían porque no saben estar solas igual que tú, esperando el momento exacto para conseguir todo aquello que soñabas, sin claudicar ante los chantajes ni las amenazas de nadie porque creías en algo con todo tu corazón y sobre todo… sin utilizar a nadie como moneda de cambio para conseguir una ficticia paz con aquellos que te menospreciaron, insultaron y te expulsaron de su vida con mentiras tan solo para conseguir algo material.

Puede que la soledad termine siendo mi compañera lo que me queda de existencia. Si es así, voy a tener que acostumbrarme y yo no soy de los que se amolda fácilmente a lo que viene impuesto por ese destino en el que nunca he creído y al que siempre se le echa la culpa de nuestras gracias y desgracias.

En fin… que sea lo que tenga que ser.

Si la soledad quiere quedarse conmigo… bienvenida sea.

Si la soledad se quiere ir… tal día hará un año.

“Quiero estar solo con alguien más que quiera estar solo

(Dimitri Zaik)

Blog, Pensamientos que nunca debieron salir de mi cabeza.

Comparte si te gustó


Artículo registrado en Safe Creative

Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
Safe Creative


Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.