Pensamientos

… y llegó la pandemia

… y llegó la pandemia



…y llegó la Pandemia

“y después… ¿qué?”

Y entonces llegó la pandemia, o eso nos hicieron creer. Si unos meses antes nos hubieran dicho que estaríamos encerrados en casa por miedo a un virus, algunos habríamos pensado que se trataba de una broma o del anuncio de una de las muchas películas norteamericanas de ficción o desastres que en los últimos años nos han hecho tragarnos en las pantallas de cine o en la tele. Quien sabe… lo mismo todas esas películas no eran más que una broma de mal gusto o una preparación para lo que se nos venía encima o quien sabe… posiblemente no haya sido más que una de esas casualidades en las que nunca he creído. La cuestión es que llegó y nos desbarató todo aquello que para bien o para mal llamábamos “nuestra vida”. Aquellos meses encerrados nos cambió hasta la forma de pensar y de actuar. El miedo es muy peligroso, posiblemente el más peligroso de los acertijos de la vida porque nos hace cambiar nuestros hábitos, nos hace cambiar lo que hasta ayer mismo pensábamos y nos hace cambiar hasta la forma en la que nos relacionamos con los demás.

La vida se convirtió en un paseo en solitario, intentando por todos los medios no contagiarse y por no contagiar a los tuyos sobre todo si eran mayores y/o con algún tipo de patología. El miedo nos hace presos de nuestras propias cárceles y no hay cárcel más atroz que aquella que te construyes a ti mismo, porque aunque no existan rejas, algo te impide salir de ella y te confina tras la más peligrosa de las penas… la soledad.

Realmente nunca sabremos la verdad de todo esto. Nunca sabremos si todo ha sido un accidente de la naturaleza, harta de nosotros, o si ha sido la mano maliciosa de alguien en pos de un “Nuevo Orden Mundial”. Nunca sabremos si todo ha sido una más de las múltiples enfermedades con las que los humanos hemos tenido que lidiar desde que el mundo es mundo o si realmente es que somos tantos como dicen algunos y a alguien se le ocurrió que había que deshacerse de unos cuantos por el bien del futuro de otros tantos. Nunca lo sabremos.

Pero a pesar de que nunca lo sepamos, hay algo en todo lo que está ocurriendo que por lo menos, y creo que no soy el único que lo piensa, que tiene un tufillo bastante desagradable. Me da mucha pena y a veces hasta tengo ganas de llorar al ver como esas personas que has estado siempre luchando, esas personas que lo han dado todo tantas y tantas veces. Esas personas que se han pasado la vida trabajando, a veces en condiciones infrahumanas, incluso a veces perseguidas por motivos políticos o religiosos fueran las primeras en caer. Es injusto. Ellos que se lo merecen todo, son los más indefensos y esa sensación de que se les ha dejado morir nos perseguirá durante mucho tiempo.

Nuestros mayores se merecen algo más que una placa de honor. Nuestros mayores se merecen respeto porque ellos fueron quienes construyeron nuestra vida y no hay derecho que un “politicucho”, sea del partido que sea, tenga en sus manos si pueden o no pueden salvarse como si se tratara de ganado. No son ganado, son personas. Son nuestros padres. Son nuestros abuelos. Son nuestra memoria y la memoria merece por lo menos respeto y dignidad.

— Qué fácil es decir todo… ¿a que sí?

Personalmente, creo que todo esto nos ha afectado tanto porque vivíamos en una burbuja de cristal. Siempre eran otros los que sufrían penas y enfermedades. Nuestro “Mundo Occidental” estaba a salvo de pandemias. Eso era cosa de eso que llamábamos “Tercer Mundo”. Nosotros éramos indestructibles y ese posiblemente ha sido nuestro mayor error. Nos creíamos que éramos dueños de nuestras vidas y que hacíamos lo que nos daba la gana porque éramos libres y ahí es precisamente donde nos han dado. Eso es realmente lo que nos duele, que unos pocos nos recuerden que solo podemos hacer lo que nos está permitido hacer día a día.

— ¿Qué no quieres caldo…? ¡Pues toma dos tazas y a callar!

Eso sí, a pesar de todos los pesares, siempre están o que lo niegan todo. Siempre están los que tiran de teorías de conspiración. Siempre están aquellos que no les importa nada más que su propio “yo”. Yo no sé quién tiene la razón. No sé si todo esto es un accidente de la naturaleza o una gran conspiración. Lo único que sé es que a todos nos ha cambiado la vida este 2020. No sé si tras unos años todo volverá a ser igual que antes o si por el contrario será verdad eso que dicen de que el mundo ya no volverá a ser el que fue nunca más después de todo esto. Lo único que sé es que le hemos visto la cara al miedo y que a todos nos ha asustado.

No creo que pueda nunca olvidar aquellos primeros días de confinamiento en los que yo me encargaba de hacer las compras de casa para que mis padres no salieran, enfundado con mascarilla y guantes de látex mientras surcaba los pasillos del centro comercial intentando no cruzarme con demasiada gente y la cara que se nos quedaba a todos cuando llegábamos a la estantería del papel higiénico y te dabas cuenta de que estaba vacía. El ser humano es un animal muy curioso… se nos habla de un virus mortal y una de nuestras mayores preocupaciones era estar bien provistos de papel higiénico. Si lo pensamos bien, no dejaba de ser una metáfora de que en realidad, aunque no lo dijéramos, nos estábamos cagando de miedo y no nos podíamos quedar sin aquel preciado tesoro con el que limpiar nuestras vergüenzas mientras nuestros abuelos se morían en aquellas residencias que se habían convertido en su campo de concentración.

Lo más dantesco llegaba después, al llegar a casa. Sacaba toda la compra y desinfectaba todos los paquetes antes de que mis padres tocaran nada por el “miedo” a que el virus saliera de una bolsa de magdalenas o de una lata de atún que hubiera tocado alguien antes que yo. Por supuesto, antes y después de todo eso, me lavaba las manos a conciencia, guardaba mi mascarilla en una bolsa y tiraba los guantes de látex como si de material radioactivo se tratara y una vez que todos los envoltorios ya estaban metidos en una bolsa, la bajaba al contenedor y me subía, no sin antes volver a lavarme las manos con jabón y gel hidro-alcohólico, cambiarme de ropa y cerrar la puerta de la calle a la espera de que toda esa compra se terminara y tuviera que volver a enfundarme como si de un astronauta se tratara para volver a ir a comprar pasados varios días.

Y así pasaron varios meses entre la incertidumbre de qué estaba pasando y el miedo a contagiarse. A las ocho de la tarde era la hora de los aplausos a los héroes de todo aquello, los médic@s, enfermer@s y demás personal sanitario que se enfrentaba casi sin protección al maldito virus. ¡Eran nuestros héroes! Porque toda película tiene “buenos” y “malos” y ellos eran los buenos.

Valla desde aquí mi reconocimiento y gratitud eterna a tod@s ell@s porque entre tanta mierda y exceso de papel higiénico en los baños, siempre habrá personas como ell@s que estarán para dar la cara de verdad porque si hubiera dependido realmente nuestra salud de los políticos de uno y otro partido, de los banqueros o de los grandes empresarios… ¡Íbamos listos!

Como nuestros mayores… ell@s sí se merecen nuestro respeto y reconocimiento y no solo a las ocho de de la tarde, cosa que por desgracia creo que terminó siendo unos minutos de fiesta en ventanas y balcones más que lo que en un principio fue… pero esa sería otra historia.

Luego llegó la desescalada, o más bien… habría que abrir todo rápidamente porque el país no se podía permitir estar parado más tiempo. Fase tres, fase dos, fase uno y… ¡libertad! O eso nos vendieron.

La realidad posiblemente fue otra y no voy a ser yo quien la juzgue. Eso lo hará el tiempo. Lo más curioso de todo es que aquellos que más pedían, perdón, exigían esa libertad son los mismos que pasados unos meses, ahora dicen que nunca se debió abrir todo. Los mismos que hablaban de autoritarismo y centralismo, son los mismos que ahora dicen que se les dejó abandonados. Los mismos que hablaban de economía, ahora hablan de salud y echan en cara los muertos como si ellos nunca hubieran abierto la boca. El ser humano es así, nunca tiene la culpa de nada, siempre es el otro el culpable.

Ahora se habla de una “segunda ola” cuando yo, personalmente, creo que nunca salimos de la primera. Lo que pasó es que llegó el verano y había que abrir sí o sí y ya llegaría el otoño con las rebajas.

Por un lado lo entiendo y creo que todos lo hacemos aunque no lo digamos. Hay que comer, porque si lo pensamos detenidamente, hay una cosa más peligrosa que un virus y es una nevera vacía. El virus puede llegar a ser el pretexto para quitar derechos pero las bocas hambrientas hacen revoluciones y eso, hoy en día, no hay estado por muy occidental que sea que se lo pueda permitir. Cada anciano muerto es una pensión menos que pagar y la economía es la economía. Los ricos tienen que seguir con su ritmo de vida aunque sea a costa de las vidas de los de abajo, que tenemos un vicio que no conseguimos quitarnos ni con pandemias… Todos comemos y si puede ser tres veces al día, mejor. El problema es que hoy en día, en nuestra avanzada sociedad, tenemos personas a las que cada día les cuesta más eso de “comer” y claro… ya de vacaciones y ocio ni hablamos, que entonces se nos puede confundir de clase social y eso no puede ser.

Eso sí… para la historia quedarán aquellos días en los que los más ricos de mi querido Madrid salieron a la calle pidiendo (exigiendo) libertad. Si algunos abuelos levantaran la cabeza, no se lo habrían creído y pensarían que eran imágenes de cuando España ganó el mundial y no de esa “mi querida España” que clamaba libertad décadas ha…mientras que los que se enfundaban con el símbolo patrio se la negaban. Pero esa sí es otra historia y como todas las historias de buenos y malos depende del color del símbolo que haces tuyo, ya sea en forma de tela, escudo o simplemente la cuna en la que naciste y las cuatro paredes en las que te tocó vivir. Y a veces… morir.

En fin, el día que nos demos cuenta de que todo es una farsa, el día que nos demos cuenta de que no todo vale, el día que nos demos cuenta de que nuestros mayores son nuestro mayor tesoro y que son ellos los que de verdad se lo merecen todo… ese día podremos decir que hemos avanzado como sociedad. Mientras siga habiendo personas que distinguen entre “buenos” y “malos” y se sigan creyendo el ombligo del mundo, este virus y los que vengan seguirán matando porque no hay virus más letal que el odio y la creencia de que hay personas con más derechos que otras, ya sea por credo, afiliación política o por haber nacido en una u otra familia o condición social.

Al final… todos acabaremos en el mismo sitio. El problema es que no todos acabarán con la dignidad que se merecen por los años vividos y el trabajo que les costó sacar adelante todo esto que algunos llaman “Patria” y es una pena, porque un país que no cuida de sus mayores y de su gente… no merece llamarse “Patria”. La Patria no es un símbolo de unos pocos. La Patria somos todos, incluidos los que no creemos en banderas ni himnos.

Un país que no cuida de sus mayores, de su memoria… está condenado a repetir una y otra vez todos sus errores del pasado y nosotros somos especialistas en eso… en repetir nuestros errores una y otra vez y me temo que no hay virus en nuestro mundo que sea capaz de cambiar eso.

Quién sabe… a lo mejor el virus somos nosotros y la pandemia es la vacuna.

Madre mía, qué barbaridad acabo de escribir… discúlpenme, es esta soledad que me hace escribir tonterías y que hace que salgan sin control estos “Pensamientos que nunca debieron salir de mi Cabeza”.

Juzguen ustedes, que aquí van a encontrar libertad para ello pero cuidado, como decía aquel sabio al que algunos idolatran como Dios…

“El que esté libre de pecado… que tire la primera piedra”


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“…y llegó la Pandemia” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532k


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Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

Publicado por 1331ocho en Pensamientos, 2 comentarios
El Tiempo

El Tiempo



El Tiempo

“…ese juez implacable”

Algún día conseguiré entender el por qué de algunas cosas y quién sabe… a lo mejor ese día desearé no haberlo entendido. La cuestión no es “saber” o “no saber”, la verdadera cuestión muchas veces es no tener derecho a saber o a conocer algunas cosas porque nos son ocultadas de una manera consciente y luego echadas en cara porque no hicimos nada para remediarlas.

Tal vez sea mejor. El desconocimiento, muchas veces es la llave de la felicidad, pues como se suele decir… “ojos que no ven, corazón que no siente”, y posiblemente sea verdad.

Lo más curioso de todo es que con el tiempo, aquellos que te apartaron, te acusarán de que no estuviste cuando lo pasaron mal e incluso te echarán la culpa de todo sin acordarse de que tú no estuviste porque ellos te expulsaron de su vida.

El tiempo es un juez implacable y por suerte o por desgracia, pasa para todos por igual, aunque no siempre pase al mismo ritmo. En realidad, la duración del tiempo no deja de ser un síntoma de un estado de ánimo o de una situación emocional. Pasa muy rápido cuando estás bien y puede llegar a ser eterno cuando quieres que pase rápido e incluso hay momentos en los que puedes llegar a tener la sensación de que se ha parado y un buen día, sin darte cuenta, miras el calendario y te sorprendes de lo rápido que han pasado los años y la cantidad de tiempo que has perdido y que ya… nunca más volverá.

Es entonces cuando te sorprendes pensando en todo aquello que pudiste hacer y no hiciste. Todo aquello que pudiste vivir y no viviste. Todo aquello que soñaste y nunca cumpliste. Todo aquello, que de una manera u otra, te fue robado por ese juez implacable llamado “Tiempo” mientras te has pasado años y años esperando una respuesta a todas aquellas preguntas que hiciste y que nunca fueron contestadas, en algunas ocasiones por orgullo, en otras porque no había respuestas y en otras… porque aquellos a los que preguntabas, no querían responder porque lo único que les interesaba realmente era su futuro. Un futuro en el que tú ya no estabas.

Es una pena, pero la vida realmente es así… “tanto tienes, tanto vales”. No importa lo que seas o dejes de ser. Lo verdaderamente importante es lo que tienes y a todo en esta vida te acostumbras, incluso a no tener.

Seguirá pasando el tiempo y puede ser que llegue el día en el que aquellos que se fueron intentarán volver, pero ya no será lo mismo.  Nunca podrá ser lo mismo y quien sabe… a lo mejor ese día la puerta estará cerrada y puede ser que no vuelva a abrirse nunca más. Eso sí… ese día serás el malo de la película.

De todas maneras, como dice el otro…

“Mejor solo que mal acompañado”

Quién sabe… a lo mejor es verdad y resulta que en realidad soy una persona afortunada.


“El Tiempo” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532j

Reloj: :  Monoar Rahman Rony


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Pensamiento

Pensamiento



Pensamiento…

Érase una  vez una esperanza que se fue desvaneciendo. Según iba desapareciendo, iba consumiendo todo aquello en lo que una vez había creído hasta el punto de que ya nada le ilusionaba.

Poco a poco se iba encerrando más y más en ese agujero que cada día se hacía más profundo. Intentaba trepar por las paredes pero cada vez que se agarraba, resbalaba y volvía a caer, y con cada caída iba perdiendo las fuerzas que le quedaban hasta que un día decidió no trepar más. Que sucediera lo que tuviera que suceder… ya no lucharía más por un imposible.

— ¿Para qué? —se decía quedándose quieto intentando no pensar.

Por otro lado, a muchos kilómetros de distancia, la vida seguía su curso como si nada, ajena a todo tipo de sufrimiento… era el momento de divertirse. Nada importaba, ni siquiera el recuerdo de ese pasado destruido a base de mentiras. Quién sabe… lo mismo es que “ese pasado” realmente nunca existió o tal vez fuera que su orgullo le impidiera mirar atrás para no sentirse culpable. Demasiadas mentiras enmascaradas bajo un aspecto frágil y casi divino que le hacía convertir cada situación en un martirio voluntario por medio del cual sacar el mayor beneficio posible de cada situación.

— Si no funciona esto… siempre tendré aquello — se decía en la intimidad de sus pensamientos y una vez tras otra se equivocaba al intentar tapar el pasado con un presente sin futuro.

Pero claro… lo importante era no convivir con una soledad impuesta por aquellos que nunca le permitirían ser feliz.

— Si se cierra una puerta… se abrirá alguna ventana —se decía una y otra vez— Ahora toca divertirse.

El problema es que la puerta se cerró sin darse cuenta de que la habitación no tenía ventanas. Simplemente existían maravillosos y divertidos paisajes dibujados en las paredes. Pero solo eran eso… pinturas. No eran reales y cada vez que elegía alguno de esos paisajes y soñaba con aquellos lugares, con el tiempo terminaba dándose cuenta de que eran falsos, sin vida, sin ese aire fresco que un día tuvo detrás de aquella puerta que un día se cerró sin darse cuenta de que por fuera estaba la llave, simplemente por su orgullo y por intentar huir mientras a muchos kilómetros de distancia,la esperanza se iba desvaneciendo.

Una vez leí:

“La vida es el arte del encuentro,

aunque haya tanto desencuentro por la vida”

Puede que sea verdad, pero…

“Dos nunca se encontrarán mientras haya uno de ellos que no quiera”

Quién sabe… a lo mejor algún día quiere y ya es demasiado tarde, porque… la esperanza se desvaneció.


“Pensamiento” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532i

Mano-Mariposa: GRELOT71


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La Maldición

La Maldición



La Maldición

¿Crees en las maldiciones?, yo no.

Según la Rae, maldición significa: Imprecación (valla palabreja) que se dirige contra alguien o algo, manifestando enojo o aversión hacía él o ello, y muy particularmente deseo de que le venga algún daño.

No sé vosotros, pero yo, cuando vi en el diccionario el significado de “Maldición”, tuve que buscar  también el significado de “Imprecación”, así que os lo pongo también por si acaso.

Imprecación: Proferir palabras con las que se expresa el vivo deseo de que alguien sufra malo daño.

Ahora está más claro… ¿no?, pues eso.

Seguramente, todos en algún momento hemos creído ser víctimas de alguna maldición por parte de  alguien que desea nuestro mal y por qué no decirlo… seguramente hasta nosotros en algún momento hemos realizado alguna “Imprecación” hacia otra persona o contra algo. Bueno… seguro que tú que estás leyendo estas letras ahora mismo nunca lo has hecho porque eres una bellísima persona que no le deseas el mal a nadie ni a nada en el mundo. (La falsedad también es libre y… ¿quién soy yo para juzgarla?)

La historia que os voy a contar a continuación (muy cortita, por cierto) me la contaron una vez y no puedo asegurar que sea cierta, pero bueno… en realidad, pocas cosas hoy en día se pueden asegurar a ciencia cierta que lo sean, así que yo os la cuento y como siempre digo… que cada uno saque sus propia conclusión.

Cuentan que una vez, un caballero que se dedicaba al reparto de víveres por las lejanas tierras del Sur, profirió la siguiente maldición al perder a la que hasta ese momento pensaba que era su “posesión más preciada”, sobre la que tenía un control cuasi absoluto, pues se consideraba su “Amo y Señor”:

“¡Nunca podréis estar juntos!

¡Podrás estar con cualquiera menos con él y con el tiempo… terminará odiándote!”

Pasó el tiempo y la maldición se cumplió. Bueno… en parte, porque él nunca pudo odiarla, a pesar de todo lo que ocurrió después, a pesar de todo y de todos los que intervinieron. (y como dice el otro… “hasta aquí puedo leer”.

Yo no creo en las maldiciones pero sí creo que si alguien se propone hacerte la vida imposible… al final lo puede conseguir y lograr aquello que se propuso en un momento dado, sobre todo si la parte “maldita” se deja llevar por el miedo o por su falta de personalidad y empieza a hacer caso a unos y a otros, que lo único que pretenden es malmeter y aprovecharse de una situación de debilidad.

Pero la vida es así y hay cosas contra las que no se puede luchar (realmente sí se puede… otra cosa es que se quiera). Una de ellas es la creencia en las maldiciones. Cuando alguien cree en ellas, llega a pensar y a auto convencerse de que todo lo que pasa después es el producto de aquellas palabras que se pronunciaron por parte de aquel que le deseaba toda clase de males y si por el contrario, alguna vez les ocurre algo bueno… llegan a pensar que es precisamente porque dejaron de hacer aquello que se maldijo, sin darse cuenta de que precisamente eso era lo que pretendía la persona que pronunció la maldición… que siguiera haciendo su voluntad, puesto que aún sigue siendo su “Amo y Señor”.

Por lo tanto, las maldiciones no existen. Lo que existe es la sugestión y el miedo a que se cumplan. Una sugestión y un miedo que nos llevan a hacer precisamente lo que esa “buena persona” quería que hiciéramos y lo peor de todo… lo hacemos con la creencia de que lo realizamos por nuestra propia voluntad y por el bien del otro, o por lo menos eso decimos y nos auto convencemos de que una vez cumplido su deseo… la maldición terminará, cuando en realidad lo que acaba de suceder es que se ha cumplido todo aquello que la persona que nos maldijo quería que sucediese y por lo tanto… termina ganando.

Si de verdad quieres romper una maldición… haz justo lo contrario de lo que dicen las palabras proferidas por aquel que empeñó su odio contra ti y entonces le será devuelta multiplicada por siete, ya que al no conseguir lo que se proponía, ese odio se volverá en su contra. Si haces todo lo que ordena con esas palabras… ganará y la supuesta maldición se cumplirá.

Perdón… la maldición no se cumplirá, porque algo que no existe no se puede cumplir. Lo que se cumplirán son sus malos deseos hacia ti y con el tiempo, cuando mires hacia atrás, te arrepentirás de no haber luchado por aquello que supuestamente querías y que te fue arrebatado simplemente por unas palabras de aquel que fue, es y seguirá siendo tu “Amo y Señor” el resto de tu vida.

“Las Maldiciones no existen…

… solo existen la sugestión y el miedo a que se cumplan”.


“La Maldición” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532h y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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La Hoja de Papel

La Hoja de Papel



La Hoja de Papel

Se podría decir que el tiempo lo cura todo, pero no es verdad. Lo único que hace el tiempo es apilar un papel encima de otro, de tal forma que lo que va quedando debajo, pasa al olvido. Cada papel que se apila, para algunas personas no deja de ser nada más que una experiencia más, una para bien y otras para mal, que nos hacen dejar atrás las anteriores. Eso sí, pase el tiempo que pase, y por muy debajo que se quede… ese papel sigue estando ahí y seguirá permaneciendo hasta el final de nuestras vidas.

Hay papeles de diferentes calidades. Unos no dejan de ser más que una fina pasta de celulosa que pasan sin pena ni gloria. Otros son de una calidad normal, de esa que usamos a diario. Pero otros… otros son papeles que te dejan una huella tan profunda, que por mucho que apiles más y más pliegos encima, siempre sobresalen del montón y de vez en cuando son sacados de la pila y vueltos a poner encima por su “supuesta calidad”.

Sin embargo, hasta en eso nos equivocamos. Realmente nos fijamos en la calidad exterior del papel, o sea… en el aspecto físico o económico, cuando en realidad, lo verdaderamente importante es lo que fue escrito en cada una de esas hojas.

Se puede escribir una chorrada en un bello y caro pergamino y al mismo tiempo, de vez en cuando, una gran obra en una simple servilleta de papel que podría haber llegado a convertirse en una “obra maestra”. Sin embargo, es muy posible que nunca sea leída y que se quede en el fondo de la pila de papel precisamente por eso… por ser una servilleta de papel. Las apariencias juegan un papel importante, nunca mejor dicho. Tanto tienes, tanto vales. De hecho, muchas grandes obras son rechazadas por su aspecto exterior y circunstancias de la vida mientras que otras son ensalzadas simplemente porque se hicieron o se llegó a ellas a través del interés y el olorcillo del dinero y la estabilidad. Eso sí… con el tiempo se termina descubriendo que solo eran una fachada graciosilla y chistosa aunque por desgracia suele ser cuando ya no hay remedio y es entonces cuando se busca esa vieja y arruinada servilleta en la que un día se escribieron, tal vez por error, esos versos que de una manera u otra daban sentido a esa vida anodina que no llenaba las expectativas que nos habíamos creado.

Y no, el tiempo no cura nada. Solo va tapando aquellos escritos del pasado que dejamos que se fueran ocultando debajo de cada una de las experiencias que día a día, para bien o para mal, van llenando nuestra vida en busca de “esa felicidad” que no supimos mantener a nuestro lado o quién sabe… simplemente porque no nos permitieron que estuviera a nuestro lado.

En fin, como siempre digo… que cada uno saque sus propias conclusiones. Yo prefiero ser esa servilleta vieja y rota, pero con contenido, antes que un maravilloso y caro pergamino, intocable en su urna de cristal por miedo a que se estropee. Además, con el tiempo, la mayoría resultan ser falsificaciones que simplemente se supieron vender bien y que una vez compradas te das cuenta de que no son más que copias de aquello que siempre quisiste tener.

“Si algún día consigues tu obra maestra… consérvala.

El mundo está lleno de falsas copias que una vez leídas… pierden su interés”.


“La Hoja de Papel” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532g y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

Pila de papel en Logo 1331: BRRT


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La Ventana

La Ventana



La Ventana

Aquella noche se asomó a la ventana, como cada noche antes de acostarse. La luna era más grande de lo normal y el cielo parecía que se había tragado las estrellas, no había ninguna y aquella inmensidad le hacía parecer más pequeño.

Era una calurosa noche de verano y por delante tenía las habituales horas de insomnio. Vueltas y vueltas en el lecho en busca de la posición idónea para que por fin el sueño le visitara en esa oscuridad interminable.

No corría ni una brisa de aire, el sudor hacía que las sábanas se pegaran a su piel con cada vuelta y cada cambio de posición se hacía cada vez más insoportable, lo que hacía que cada dos por tres se volviera a levantar para dar un paseo de tres o cuatro pasos en dirección a la puerta y vuelta atrás en dirección a la ventana la que terminaba asomándose buscando esa brisa de aire fresco que no existía y  con la única compañía de la luna, que esa noche era más grande de lo normal.

De repente, vio pasar una estrella fugaz. La única de todo el firmamento y con un lamento le pidió que le dejara por fin dormir. Tan solo fue un instante en el que pensó en la suerte que había tenido al asomarse precisamente en ese momento en el que la estrella pasaba delante de su ventana. Se decía…

— La suerte consiste en estar en el lugar apropiado, en el momento apropiado. Hoy voy a dormir — y volvió a la cama convencido de su suerte.

Pasaron varios minutos pero el sueño no llegaba. Pasó una hora y tampoco. Con los ojos abiertos como platos, miraba el techo de su cuarto como si pudiera encontrar ahí las respuestas escritas a todas sus preguntas. La luz de la luna, que esa noche era más grande de lo normal, entraba por la ventana iluminando la estancia y creando sombras tenebrosas, pero el sueño seguía sin llegar.

— Valla gilipollez — se decía — volviéndose a levantar de la cama y tras tres o cuatro pasos volvió a asomarse otra vez a la ventana para mirar a la luna, que esa noche era más grande de lo normal.

Siguió pasando el tiempo, lento y tedioso como la espera de aquel que ya no espera nada, maldiciendo su suerte, o quién sabe… su falta de suerte.

Eran ya las tres de la mañana y el sueño parecía que se había olvidado definitivamente de él. Un nuevo paseo de tres o cuatro pasos hasta la puerta, otro de cuatro o cinco pasos hasta la ventana y de vuelta a la cama a seguir dando vueltas y vueltas sin encontrar esa posición que le permitiera descansar, y otra vez de pie… con dirección a la ventana donde su única compañía, la luna, seguía ahí mirándole como si se estuviera riendo de él. Y era una risa muy grande porque aquella noche… la luna era más grande de lo normal.

Seguían pasando las horas. El reloj no tenía ninguna prisa… lento como el tiempo cuando queremos que pase el tiempo. Cada minuto era una tortura, cada hora una eternidad del tamaño de aquel cielo sin estrellas iluminado por aquella luna que poco a poco se iba desplazando por el firmamento.

Desolado y sin esperanza de dormir, se volvió a acostar asumiendo que aquella terminaría siendo otra larga noche. Antes de cerrar o ojos volvió a mirar el reloj… las cuatro y aún le quedaban horas y horas por delante antes del amanecer. Ya ni siquiera esperaba que el sueño fuera a visitarle más y sin darse cuenta… se durmió.

Al abrir los ojos, habían pasado casi cinco horas. La luz del sol entraba por la ventana iluminando toda la estancia. El reloj había corrido muy rápido… tan rápido como el tiempo cuando no queremos que pase el tiempo. Se había quedado dormido por fin y la luna, que aquella noche había sido más grande de lo normal, ya no estaba.

Moraleja:

“Si esperas que algo pase… nunca pasará porque las cosas, para bien o para mal, ocurren cuando no las esperamos”.

Al final todo llega, el problema es que por lo general… llega ya tarde.


“La Ventana” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532f y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

Foto de fondo en Logo 1331: Bertsz

Foto de Luna: Ponciano


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Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

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Dicen que cuando

Dicen que cuando



Dicen que cuando…

Dicen que cuando algo empieza mal, por lo general termina mal. Dicen que cuando algo empieza con un engaño, termina con otro engaño. Dicen que cuando algo empieza con una mentira, termina con otra mentira. Dicen que cuando algo empieza con una huida, se termina huyendo. Dicen que cuando algo empieza por olvidar, termina en olvido. Dicen que cuando algo empieza por odio, el odio te consume. Dicen que cuando algo empieza infringiendo dolor, termina siendo doloroso. Dicen que cuando algo empieza por rencor, termina con más rencor. Dicen que cuando algo empieza por agradar a otros, termina siendo desagradable para uno mismo. Dicen que cuando algo empieza por el qué dirán, terminan todos diciendo. Dicen que cuando algo empieza muy rápido, acaba igual de rápido. Dicen que cuando algo no es verdad, siempre será mentira. Dicen que cuando algo es triste, te hace llorar. Dicen que cuando algo no tiene sentido, siempre hay alguien que se lo saca. Dicen que cuando algo se hace por interés, al conseguirlo pierde todo su interés. Dicen que cuando alguien te hace daño, todo le será devuelto. Dicen que cuando miramos a las estrellas, siempre buscamos la nuestra. Dicen que cuando soñamos, nuestra alma vuela a otros mundos en busca de esos sueños. Dicen que cuando no podemos dormir es porque algo nos atormenta. Dicen que cuando alguien nos decepciona, algo de nosotros se muere con esa decepción. Dicen que cuando lloramos de tristeza, cada lágrima es un instante que nunca volverá. Dicen que cuando alguien espera y espera, termina desesperado. Dicen que cuando algo nace torcido, nunca llegará a su plenitud. Dicen que cuando algo se marchita, la muerte es su redención. Dicen que cuando algo no termina bien, no debió empezar nunca. Dicen que cuando algo se oculta… siempre, siempre, siempre… termina saliendo a la luz. Por más que digan.

Dicen que cuando un párrafo es demasiado denso y no tiene puntos y aparte, no se termina leyendo. Puede que sea verdad, pero si has llegado aquí, es posible que algunas veces… por más que digan, eres tú quién realmente decide si lo que dicen o dejan de decir es real o simplemente una forma de ver la vida o de pensar…


“Dicen que cuando…” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532e y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

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El Duende y el Hada

El Duende y el Hada



El Duende y el Hada

Érase una vez un duende del bosque. Todos los días, al despertar, abría la ventana de su pequeño cuarto, miraba al cielo y decía…

— Ya es un nuevo día.

Después de arreglar su estancia y desayunar, salía a dar un paseo por el bosque en busca de frutos para comer. Llenaba sus alforjas, volvía a su pequeña casa y se encerraba en ella el resto del día hasta que anochecía. Entonces, antes de cerrar la ventana, miraba al cielo y decía…

— Ya es una nueva noche. — Y se iba a dormir.

Así pasaban los años. Todos los días eran iguales. Todas las noches eran iguales. Su vida era sencilla. No necesitaba nada más… El duende era así feliz.

Una mañana, al despertar, abrió la ventana de su pequeño cuarto, miró y dijo…

— Ya es un nuevo día.

Arregló su estancia y desayunó. Salió a dar un paseo por el bosque para buscar frutos para comer. Llenó sus alforjas y regresó a su pequeña casa. Al llegar, se dio cuenta de que la puerta estaba abierta y se asustó. Entró sigilosamente y descubrió la figura de otro ser en su cama. Se acercó muy despacio y justo cuando se iba a abalanzar sobre el intruso, éste se despertó y de un salto se cayó de la cama.

— ¿Quién eres tú? — gritó el Duende.

— Soy un Hada del bosque — contestó temblorosa — me he perdido, estaba cansada y me he quedado dormida.

El Duende, temblando, pues nunca había hablado con otro ser, volvió a preguntar…

— ¿Qué haces en mi casa?

— No lo sé — le contestó el Hada — Esta mañana, al despertar, abrí mi ventana y vi que era un nuevo día. Salí a a buscar frutos para alimentarme, llené mis alforjas y volví a mi casa pero no sé cómo he llegado hasta aquí. No conseguí encontrar mi casa. Volé y volé pero no la encontré.

— Y ¿por qué has entrado aquí?

— Estaba cansada, llamé a la puerta pero nadie me contestó. La puerta se abrió, entré y sin darme cuenta me quedé dormida.

La noche llegó y el Duende dijo…

— El bosque es peligroso por la noche, a mi me da mucho miedo. Mañana será un nuevo día e iremos a buscar tu casa, ¿vale? —El Hada asintió y tras comer los frutos que los dos habían recogido… se quedaron dormidos.

A la mañana siguiente, al despertar, el duende abrió la ventana y dijo…

— Ya es un nuevo día.

El Hada abrió los ojos, se acercó a la ventana y dijo…

— Sí, ya es un nuevo día.

Salieron los dos juntos a recoger frutos del bosque y cuando llenaron sus alforjas, decidieron buscar la casa del Hada pero no la encontraron y volvieron a la casa del Duende antes de que anocheciera, pues el bosque de noche era muy peligroso.

— Ya es una nueva noche — dijo el Duende.

— Sí, ya es una nueva noche — dijo el Hada.

Pasaron los días, las semanas, los meses, los años… Cada mañana al despertar, arreglaban el pequeño cuarto, desayunaban, abrían la ventana y decían…

— Ya es un nuevo día.

Entonces salían a por frutos y una vez que llenaban sus alforjas, volvían a la casa antes de anochecer. Porque la noche en el bosque era muy peligrosa.

Una mañana, al despertar, el Duende se dio cuenta de que el Hada no estaba. Abrió la ventana y dijo…

— Ya es un nuevo día.

Sin saber por qué, se empezó a sentir muy triste al darse cuenta de que estaba solo. Hasta la llegada del Hada, siempre había vivido solo pero hasta esa mañana nunca había sentido esa soledad. Arregló la estancia, desayunó y salió a buscar frutos para comer y una vez llenas las alforjas, volvió a la casa con la esperanza de que el Hada estuviera allí.

Entró muy rápido y se puso a buscar diciendo…

— Hada… ¿estás aquí? — pero nadie le respondió.

Llegó la noche y al cerrar la ventana, miró al cielo y dijo…

— Ya es una nueva noche — pero no pudo dormir.

La noche se hizo muy larga. No entendía por qué el Hada se había marchado y menos aún por qué no se había despedido de él.

Pasaron los años. Todos los días eran iguales y todas las noches eran igual de largas sin dormir. Simplemente esperando una explicación de por qué el Hada se había ido, asomado a la ventana.

Siguieron pasando los días, las semanas, los meses, lo años y una mañana, al amanecer, la ventana ya no se abrió más, ya no se arregló la estancia, ya no salió a buscar frutos por el bosque. Había pasado tantas noches sin dormir, esperando a que el Hada volviera, que se quedó sin fuerzas.

Dicen que cuando un Duende muere, las flores lloran y que su llanto es tan fuerte que el estruendo es capaz de cruzar el bosque en todas direcciones. Así fue como el Hada se enteró de que su Duende no se despertaría más y quiso verle por última vez antes de que las Ninfas se lo llevaran.

Al llegar a la casa, el cuerpo del duende ya no estaba. La ventana del cuarto estaba abierta y sobre la mesa estaban las alforjas llenas de frutos con una carta que decía…

— Por si vuelves… cierra la ventana, la noche en el bosque es peligrosa. Descansa. Te esperé siempre. Ojalá hayas sido feliz.

Moraleja:

“Cuando no tienes nada… nada echas de menos, pero si algún día consigues tener algo y lo pierdes… lo echarás de menos toda tu vida”.

Algunos dirán que es mejor estar solo que mal acompañado. Otros posiblemente que la compañía es necesaria para ser feliz. Que cada uno saque su propia conclusión… de todas maneras, la vida no deja de ser un cúmulo de decepciones. Pozos de los que si consigues salir… dicen que cada vez te hacen más fuerte.

Yo no sé si eso es verdad o no lo es, pero lo que sí sé es que hay decepciones que te pueden matar en vida y que después… nada es igual. Dejas de creer en las personas, porque hay heridas que por mucho tiempo que pase… nunca sanarán.


“el Duende y el Hada” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532e y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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Los comentarios que llevan adosados “links” a otros sitios, el sistema los considera spam y los rechaza.

Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

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Hola

Hola



Hola

Hola… ¿quién eres?

Hoy por hoy… todos llevamos encima un teléfono, que por otro lado deberíamos dejar de llamarlo así, porque lo usamos para mil cosas diferentes que no son precisamente llamadas diferentes (pero esta sería otra historia). La cuestión es que llevamos en su memoria un listado de nombres asociados a otros tantos números de teléfono que si algún día los perdemos por cualquier razón, tendríamos la sensación de que hemos perdido todos nuestro contacto con el exterior.

Unos de los motivos por los que podemos perderlos es que el terminal muera de repente y todos ellos, en vez de tenerlos grabados en la tarjeta SIM, los tenemos en la memoria interna.

Ese día se nos acaba el mundo. Segura vez que alguna vez os ha pasado o por lo menos conocéis a alguien que le haya ocurrido. El problema, y seguro que os sentís identificados, es que no nos sabemos los números y como no somos previsores, porque estas cosas solo le ocurren a los demás, no los tenemos apuntados en ninguna otra parte.

Parar un momento de leer e intentar recordar el número de vuestros padres o el de vuestr@ mejor amig@…

En mi caso, el teléfono de mis padres es “Mamá” (básicamente porque ella es la dueña y señora del terminal) y tengo que hacer un esfuerzo para recordar los dígitos que lo componen. ¿Os suena?

A partir de ese momento empieza una Yincana que consiste en esperar a que te vallan mandando mensajes o llamadas para así volver a grabar los dichosos números para poder volver a ponerles el nombre asociado a cada uno. En fin… una odisea.

Se pueden dar varios casos:

a/ Que salga la foto de la persona en cuestión. (No hay problema)

b/ Que salga foto, pero que sea una imagen distinta a la del usuario. (Puede dar una idea pero no puedes estar seguro)

c/ Que no salga ninguna imagen. (Lo tienes jodido)

d/ Que no salga imagen pero reconozcas el número. (Cosa complicada hoy en día)

En los casos a y d, simplemente o volvemos a guardar y listo. Pero en los casos b y c hay que preguntar quién es, cosa que en un principio no debería ser ningún problema. Pero claro… esa es la teoría y se puedes dar casos como los siguientes:

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Vale… ya leo que no quieres hablar conmigo.

— No es que no quiera… es que no sé quién eres.

— Tranquilo… no te molesto más. Adiós.

— Pues… adiós.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Soy Sofía.

— Ahhh… perdona. Cambié de teléfono y perdí todos los contactos y claro… me sale tu número pero no sabía que era el tuyo. Hace años conocía de memoria todos los números pero como ahora se les pone el nombre, los números no tengo ni idea de quienes son.

— Ja, ja, ja… a mi me pasa lo mismo. ¿Qué tal estás?

— Bien… ¿y tú?

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Soy Sofía.

— ¿Sofía?… ¿Qué Sofía?

— Te estás riendo de mí, ¿no?

— No, es que no sé qué Sofía eres. Conozco a varias Sofías.

— ¡A la mierda!

— Ahhh… ya sé quién eres. Hola Sofí.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Soy Sofi.

— No conozco a ninguna Sofi, ¿quién eres?

— Claro que sabes quién soy.

— No lo sé. Yo solo conocí a una Sofi, pero se murió hace un tiempo.

— Vale, ya leo que no quieres saber nada mí.

— … ¿se ha notado mucho?

— Hola.

—…

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— Adivina.

— Por suerte o por desgracia para mí, no soy adivino.

— ¿Te doy una pista?

— No te esfuerces, si ya empiezas ocultándome quién eres… como para fiarme de tus pistas…

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— No puede ser. Yo soy yo y tú eres tú. No puedes ser yo a no ser que me esté mandando un mensaje a mí mismo.

— ¡Qué graciosillo eres!

— Entonces… ¿quién eres?

— Yo.

— Joder… estoy peor de lo que creía.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— ¿Es que te has olvidado de mí?

— Depende… primero tendría que saber quién eres.

— Soy Sofí.

— ¿Qué Sofí?

— ¿Qué Sofí voy a ser?, pues Sofi.

— Como no me des más datos… conozco a muchas Sofis. De hecho, conocí a una “Sofi” que dependiendo de su humor o de con hubiera estado hablando ese día… era una u otra… ¿quién eres?

— Ni yo misma lo sé.

— Ahhh… Hola Sofi.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— ¿Te estás quedando conmigo?

— No… ¿quién eres?

— ¿De verdad que no sabes quién soy?

— No… ¿quién eres?

— Perdona… creo que me he equivocado.

— Pues no lo sé… depende de quién seas.

— ¿Tienes este número desde hace mucho tiempo?

— Depende de lo que sea para ti “mucho tiempo”. El tiempo es relativo, ¿quién eres?

— Soy Sofi.

— Jo… pues sí que es verdad que ha pasado el tiempo.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Pues… ¿quién voy a ser?

— Pues… no lo sé.

— ¿Qué tal estás?

— Bien… ¿y tú?

— También bien.

— […]

— Bueno… ya veo que no sabes quién soy.

— Claro… por eso te lo he preguntado antes. ¿quién eres?

— No pasa nada, ya nos veremos.

— Pero… ¿quién eres?

— Yo.

— Vale… Déjalo.

— Desde luego…. ¡qué borde eres!, adiós.

— Joder…

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Soy yo.

— ¿Yo?, y… ¿quién es yo?

— Desde luego hijo… ¡qué descastado eres!

— Ahhh… Hola mamá. Perdona, es que no me acordaba de tu número de teléfono.

— Ten hijos para esto…

— Jo mamá… perdona.

— ¿Le has mandado una felicitación a tu hermana?

— No tengo su teléfono, pásamelo porfi.

— […]

— […]

— […]

— ¡Mamaaaaaaaaaá!

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— El “Coco”… Uhhh.

— Vale… déjalo.

— Hola.

— Hola… ¿quién eres?

— Quedamos a las 8 donde siempre para tomar unas cervezas… ¿vale?

— ¿Quién eres?

— Donde siempre.

— Pero… ¿quién eres?

— Perdona… Me he equivocado.

(Mensajes Eliminados)

En fin… para evitar todo esto, sería conveniente tenerlos guardados pero conociendo al ser humano… solo lo hacemos una vez que nos ha pasado.

Y a veces… ni siquiera entonces.

“Seguro que os ha pasado alguna vez… o no”.

La mejor solución… poner en el estado de nuestro whatsapp… “He perdido todos los contactos, decirme quienes sois para volver a guardarlos”.

Problema… algún@s se van a alegrar de que ya no tengas su teléfono. Bueno… posiblemente sea lo mejor.


“Hola” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532d y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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Mañana será otro día

Mañana será otro día



Mañana será otro día

La mente humana es como un pasillo con muchas puertas. Unas abiertas y otra cerradas bajo llave.

Lo “normal” sería que todas se pudieran abrir para ver el interior de las diferentes estancias pero en ocasiones se cierran y no conseguimos encontrar la llave pero claro… ¿qué es lo normal?

El concepto “normal” ha cambiado en los últimos tiempos. Ha pasado de algo habitual a simplemente a aquello que nos dejan hacer y la mayoría de las personas simplemente se acomodan y se dejan llevar por aquello que les dejan o no les dejan hacer en cada momento.

Eso sí… todos hablamos y se nos llena la boca con esa otra palabra que tanto nos gusta… “libertad” pero… ¿somos realmente libres? Yo sinceramente, creo que no. Todos tenemos unas normas, que nos guste o no, debemos seguir cual rebaño obediente a las órdenes de nuestro pastor y lo mejor de todo es que creemos que hacemos o dejamos de hacer cosas porque pensamos que lo hacemos libremente.

Cada día que pasa, creo que la verdadera felicidad consiste en ignorar la realidad. En no pensar por qué sucede esto o aquello. En no preguntarse constantemente el por qué de las cosas y no dar mil vueltas a una realidad que nos niega todo aquello que añoramos como si de una broma de mal gusto se tratara. Como si no tuviéramos derecho a esa parcela que teóricamente nos corresponde o ¿quién sabe? A lo mejor es que en algún momento de la vida perdimos la llave que da acceso a esa puerta que nos conduciría directamente a esa mal llamada “felicidad”.

Hace tiempo, cada vez que paseaba por ese pasillo, todas las puertas se abrían, pero con el paso de los años se fueron cerrando y al intentar abrirlas otra vez, me di cuenta de que le habían colocado cerraduras. Entonces empecé a buscar entre mis llaves pero ninguna abría aquellas cerraduras. Iba de puerta en puerta, llamando por si alguien en el interior escuchaba los golpes pero no contestaba nadie. En ocasiones hasta terminaba dando patadas para ver si alguna puerta se abría, pero cada vez que lo lograba, terminaba en una habitación vacía con las ventanas condenadas con rejas que lo único que me permitía era ver el exterior pero sin posibilidad de salir. Entonces me agarraba con rabia a los barrotes y me ponía a gritar desesperado con la esperanza de que alguien escuchara mi voz hasta que la noche llegaba y la oscuridad volvía a cubrir un cielo sin estrellas.

No pasa nada… Mañana será otro día.

…y pasado mañana, otro más.


“Mañana será otro día” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532c y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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Viernes

Viernes



Viernes

— Hola.

— Hola.

— ¿Qué tal estás?

— Podría estar mejor… ¿y tú?

— Te echo de menos.

— No te creo. Ojalá pudiera creerte pero no puedo.

— Lo siento.

— No es verdad, no lo sientes. Simplemente te has vuelto a quedar sola.

— ¿Cómo lo sabes?

— Porque has saludado. Solo lo haces cuando te quedas sola y no tienes a nadie con quien divertirte ni con quién compartir ese futuro que tanto ansías.

— ¿Podemos hablar?

— ¿De qué?

— De nosotros.

— Eso no existe. No se puede hablar de algo que no existe.

— Dijiste que siempre me esperarías. Lo dijiste y me has mentido.

— No es verdad. Yo nunca te mentí. Sigo esperando a aquella persona que un día me dijo que necesitaba tiempo, pero esa persona nunca volvió. Murió buscando su futuro en medio de sus casualidades y sus paranoias sin saber lo que realmente quería. En una lucha constante entre sus múltiples “yo” que no la dejaban decidirse por aquello que realmente le hacía feliz. Una persona que por la mañana pensaba una cosa, por la tarde otra y por la noche otra dependiendo de con quién hubiera hablado a lo largo del día y que al día siguiente te decía que si le contabas su vida… lo negaba todo.

— ¿Tan mala persona soy?

— No lo sé. Yo no soy quién para juzgar a nadie. El único y verdadero juez es el tiempo y día a día va dictando su sentencia y cada vez la sentencia es más dura e incomprensible para mí. Ya no espero nada.

— ¿Algún día me perdonarás?

— No tengo nada que perdonar. El único que tiene derecho a tal cosa es “tu Dios” y ya sabes que yo no creo en Él. No puedo creer en un ser cruel que permite tanto mal y desgracias.

— No digas esas cosas, por favor.

— Lo digo porque cada día estoy más convencido de que es así. Dios no existe. Tan solo es un pretexto para todos vosotros para poder hacer lo que queréis y luego acudir a pedir perdón y así sentiros bien como si nunca hubierais hecho mal alguno. Yo prefiero asumir mis culpas sin echarle la culpa a nada ni a nadie superior. Si me equivoco… me equivoco yo y si acierto… soy yo quien acierto, no ninguna divinidad que me da o me quita algo en función de lo bueno o malo que haya podido ser. Porque si así fuera… ¿por qué hay tanto “hijo de puta” al que le van tan bien las cosas?, ¿por qué hay tanta gente que sin hacer daño a nadie, su vida es una mierda?, ¿en eso también interviene tu Dios o es que les está reservando lo mejor para otra vida? Será eso… claro.

— No cambias.

— Ya sabes que no. Ojalá pudiera decir lo mismo de ti. Has cambiado tantas veces que ya ni te reconozco, ¿quién eres hoy?

— Soy yo.

— Sí, pero ¿qué yo? Tienes tantos que cada vez que hablamos pasa un rato hasta que logro saber quién eres en cada momento.

— Me odias.

— No. Yo no puedo odiarte. Simplemente no consigo entenderte y ya estoy cansado. Me rindo.

— Rendirse es de cobardes, ¿lo sabes?

— Sí.

— ¿Y por qué te rindes?

— Porque ya no espero nada de nada ni de nadie. Estoy decepcionado de todo y de todos. El que quiera estar… que esté. El que se quiera ir que se valla pero que no vuelva más. Ya estoy harto de ser el “muro de las lamentaciones” de todo el mundo. Estoy harto de ser esa muleta sobre la que se apoyan todos cuando las cosas pintan feas y al que se le guarda en un rincón cuando ya no es necesario… Hasta aquí hemos llegado. Ya estoy cansado de mirar por los demás cuando se sienten mal y que en el momento en el que recuperan el ánimo siempre sean otros los beneficiarios de las risas y de los buenos momentos. A partir de ahora, el que se sienta mal que se valla aun sicólogo, que seguro que todos tienen algún amigo que tiene un amigo al cual, su amigo sicólogo le ha ayudado por una módica cifra por sesión. No sé si servirá de algo pero más vale… se paga para que te solucionen la vida y para que te digan como debes pensar. Sobre todo para los amigos.

— Eres malo.

— Es posible, pero por lo menos no miento ni me aprovecho de los demás. Tan solo digo lo que pienso. Ya sé que hoy por hoy no es muy “políticamente correcto”. Hoy en día la gente prefiere las medias verdades y las mentiras piadosas pero yo nunca he podido con eso, y lo sabes. Una media verdad no deja de ser una media mentira que con el tiempo va creciendo y creciendo hasta convertirse en algo falso.

Por cierto… no me has dicho qué querías.

— Nada. Solo saludarte y saber cómo estabas.

— Podría estar mejor…

— Y peor… ¿no?

— Sí, es posible.

— Cuídate, me lo prometiste.

— ¿Las promesas hechas a alguien que miente tanto se tienen que cumplir?

— ¡Pues claro!

— Entonces haré lo posible.

— ¿Podemos seguir hablando en otro momento?

— No lo sé. Eso se lo debes preguntar a tus otros “yo”. De todas formas yo sigo aquí. Eso sí… hasta que deje de estar.

— ¿Eso es una amenaza?

— No, es una certeza.

— Bueno… luego hablamos.

— No creo.

— ¿Por qué?

— Es viernes y mañana… “sábado”.


“Viernes” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532b y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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El Muro

El Muro



El Muro

Érase una vez un muro hecho a base de decepciones. Un muro tan alto e infranqueable que ya no dejaba ver nada a través de él. Solo piedras colocadas una a una de tal forma que hacían imposible pasar de un lado a otro.

Cada piedra era otra decepción, otra mentira, otro engaño, otra palabra de aliento que con el tiempo se convertía en otra falsedad o en otra huida.

De vez en cuando una de las piedras se caía… pero con el tiempo era colocada otra otra más grande y pesada que hacía que el muro subiera y subiera en altura hasta que llegó un momento que tapó el sol.

Al otro lado la vida seguía, o eso creía… ¿qué más da? Ya no importa. El muro es demasiado alto y ya no hay fuerzas para escalar. Todo lo que se quedó detrás no son más que recuerdos de lo que fue o quién sabe… de lo que pudo ser y no fue. Ya da lo mismo, el muro nunca caerá.

De vez en cuando escucha un grito de auxilio desde el otro lado, pero cada vez que intenta escuchar, los gritos se convierten en risas y desprecios que lo único que hacen es sumar otra piedra más al darse cuenta de que ya no era necesario. Al darse cuenta que otros ya ocuparon su lugar. Al darse cuenta de que tan solo fue ese “muro de las lamentaciones” para los malos momentos. Esos momentos en los que los demás no estaban porque solo están el los buenos momentos. Esos momentos de risas, chistes y falsas promesas que con el tiempo se vuelven estériles una vez que consiguen lo que se proponían.

Una piedra más… y otra… y otra más.

No importa… ya no importa nada. El muro es demasiado alto y yo ya no tengo más fuerzas. Lo único que os deseo es que al otro lado todo os valla bien. Que nadie os haga lo que vosotros hicisteis, que nadie os ponga piedras tan grande que no seáis capaces de saltarlas y seguir vuestro camino en busca de ese futuro que a mi me negasteis. Pero… eso sí, si algún día os encontráis un muro tan alto que no seáis capaces de franquear… no os quejéis, no lloréis, no os lamentéis porque en realidad no son más que aquellas piedras que vosotros mismos colocasteis en el camino. No intentéis quitarlas porque lo único que vais a encontrar serán vuestros recuerdos. Esos recuerdos que enterrasteis piedra a piedra y que condenasteis al olvido.

“Mi muro es ya demasiado alto y no…

ya no consigo ver la luz”

Demasiadas piedras.


“El Muro” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 191227275532a y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.


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Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

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Silencios

Silencios



Silencios

“La verdad de otra persona no está en lo que te revela, sino en lo que no puede revelarte.

Por eso para entenderla, no escuches lo que dice, sino lo que calla”

(Yibrán Jalil Yibrán ) Arena y Espuma (1926)

Podía estar de acuerdo con esta cita, pero partimos de una mentira. En el texto original no dice “La verdad…”, sino “La realidad…”

La realidad de alguien es su día a día, pero puede estar basada en una gran mentira. Partiendo de aquí… todo lo demás no es más que dos frases sacadas de contexto para hacer una bonita imagen utilizando una frase profunda con el propósito de adornar un estado de Whatsapp.

Y pasan los días sin saber nada… ni un solo mensaje, y lo mejor de todo es que es posible que esté enfadada. La gente tiene la piel muy fina. Se hacen los ofendidos cuando expresas algo sin tener en cuenta que esas expresiones vienen del desafecto producido por sus actos. Puede ser que yo sea el culpable de todo, no lo niego, pero la vida es cruel.

¡Qué fácil es decir eso de “…entender a la persona por lo que calla”! Eso no es cierto. Sacada de su contexto original, no es más que una de esas muchas y absurdas frases que colocamos, o mejor dicho, que coloca la gente en sus “estados”. Siempre me ha hecho mucha gracia cuando alguien me dice que hay que entender los silencios, cuando me dice que hay que entender sus ausencias. Pues yo no consigo entenderlas. No soy adivino. Yo soy de esas personas raras que creen que hablando se entiende la gente, no intentando adivinar lo que otro supuestamente piensa o deja de pensar. De esa manera solo se consiguen malos entendidos. Ahora que pienso… a lo mejor es lo que se pretende. Puede ser.

— No supiste entender mis silencios.

— Claro que no. Yo entiendo las palabras, los silencios los entiende solo aquella persona que calla.

Es curioso, pero es así. Existen personas que no dicen nada y cuando de vez en cuando dicen algo… lo dicen siempre a medias y con medias verdades. Dándole vueltas y vueltas a algo pero sin terminar nunca de decir lo que supuestamente quieren decir y luego… te acusan de que no las entendiste.

No es posible entender a alguien que siempre habla a medias. No es posible entender a alguien que habla para sí mismo. No es posible entender a alguien que no quiere ser entendido, porque en realidad no hace otra cosa que jugar siempre con una doble baraja…

— Si esto no me sale bien… tengo esto otro.

Esa sensación de que siempre eres un plan “B” te hace desconfiar de todo. Esa sensación de que solo estás para cuando los demás no están, te hace ver que no has sido más que un comodín. Porque en realidad siempre fuiste eso… un comodín que siempre estaba ahí cuando se te necesitaba y prescindible en el momento que las cosas empezaban a ir algo mejor.

— No supiste entender mis silencios.

Pues no, no los supe entender. Yo entiendo las palabras, no los silencios a más de trescientos kilómetros de distancia. Podría llegar a entenderlos mirando a los ojos, pero eso tampoco pudo ser. La pantalla de un teléfono es fría y no expresa las emociones de la persona que está a otro lado y calla, las palabras sí. Pero esos silencios no fueron más que la expresión del olvido que día a día te iban imponiendo aquellos que nunca te permitirán que expreses a los cuatro vientos aquello que supuestamente querías. A lo mejor, también eso era otra de tus mentiras, o quien sabe, otro de tus silencios.

“Yo sigo esperando, es lo único que sé hacer. Esperar”

“Tú sigue callando, es lo único que sabes hacer. Callar”

Las palabras dicen cosas, los silencios las ocultan. Nunca lo olvides.

 


“Silencios” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755320 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

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Paso a Paso

Paso a Paso



Paso a Paso

“Me equivoqué, Soledad significaba… estar solo”

Después de una noche con ardor de estómago debido a la ingesta incontrolada de una cena que parecía no tener fin y aderezada con más vasos de vino de Rioja de los que posiblemente eran los recomendables, pero que para ser sincero… entraban muy bien.

Eran las ocho de la mañana cuando con los ojos como platos decidió que la cama no era el lugar apropiado para auto compadecerse, así que se vistió, se tomó un café, recogió las sábanas de la cama de esa forma que tanto molesta a las madres y se fue a pasear.

Realmente era una mañana de Navidad extraña. No había ni una sola nube en el cielo. La temperatura parecía más la entrada del otoño que pleno invierno. Un sol resplandeciente iluminaba todo con esa falsedad de aquel que se sabe necesario y que en cualquier momento te deja helado y a oscuras cuando se va.

Las lluvias intensas de los días anteriores habían dejado una bella estampa en el campo con esos tonos verdes de la hierba, mezclada con el marrón rojizo y sin hojas de los árboles. Una sensación de humedad y ese olor a tierra mojada que tanto nos gusta a esos locos que disfrutamos sentados en un banco viendo la vida pasar.

De vez en cuando pasaba alguien. Esa sensación del caminante que no va a ningún lugar, que simplemente anda por andar, quizás también por bajar el exceso de gramos adquiridos la noche anterior o simplemente por el placer de pasear. Aquel que nunca ha vivido eso, nunca sabrá lo que es sentir la libertad que te va dando cada paso que das.

¿Y si a ese paseo lo unes los “éxitos de Pink Floyd” o las letras de “Sabina”? Esa música, cuasi mágica que te transporta y te lleva en volandas mientras vas dejando atrás ese camino que parece no tener fin y que sin embargo no te lleva a ningún lugar más que de vuelta a casa. Esa casa donde te espera ella… tu soledad.

¡Qué palabra…! “Soledad”

Posiblemente, hasta me equivoqué cuando esa persona me dijo que mi destino era la “Soledad”. Yo pensé en otra cosa y sin embargo “Soledad” quería decir… estar solo.

¿Se puede estar solo rodeado de gente? La respuesta es sí. La “Soledad” realmente es un estado de ánimo y te hace sentirte vacío ante la incomprensión de los que te rodean y sobre todo de aquellos que un día juraron que te querían pero que se plegaron ante las exigencias de los demás precisamente por eso… por no sentirse ellos solos sin darse cuenta que esas exigencias nunca cambiarían mientras el “grifo” de aquel que ordena y manda siga surtiendo de odio todo lo que provee. (Yo me entiendo)

Lo que no puedo entender y no creo que nunca lo entienda es la falta de personalidad de algunas personas que sabiendo lo que quieren, se pliegan ante esas exigencias. Pasarán los años y quién sabe… a lo mejor un día desearán no haber sido esclavos de los pensamientos de los demás. O quién sabe… a lo mejor terminan dándoles la razón y las gracias por haberles abierto los ojos y terminan siendo felices, aunque el damnificado de todo ese odio sea yo… siempre yo.

Total… ¿qué más da? Al final se hace verdad ese dicho de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Todo sea por la felicidad de los que te rodean, aunque sea a costa de la tuya propia. Lo importante realmente no es “ser”, lo verdaderamente importante es “aparentar” y hacer ver a los demás que eres aquello que no eres para intentar que pase el tiempo lo más rápido posible.

Siento rabia, esa rabia que te hace decir cosas que no sientes pero que dices para que otras personas puedan tener una justificación para irse sin remordimientos y que consigan de una vez por todas ser felices aunque sea a costa tuya. Es como un suicidio voluntario para que esas personas a las que tanto quieres consigan de una vez por todas desligarse de ti y no te utilicen como pretexto para no dar un “Sí” que les solucionaría el futuro, ese que tanto buscan y que mientras tú sigas ahí nunca llegarán a tener. (Aunque sea otra mentira). Ese falso futuro que no es más que la asunción de otro fracaso.

Eso sí… luego llegan otros, aprovechan ese suicidio y te borran de la mente. La vida es así y yo… me equivoqué de Soledad…

“Soledad significaba en realidad… estar solo”

En fin… siempre quise sentir la Soledad, pero me equivoqué. “Soledad” realmente es estar solo y no me queda más que felicitar a todos aquellos que consiguieron a base de “grifos”, medias verdades disfrazadas de adulación y falsas promesas de futuro que esa distancia que vas dejando en el camino paso a paso se haya convertido en una distancia tan grande que ya… es imposible volver a desandarla. Demasiadas mentiras.

Algún día explicaré el significado del “grifo”. Como decía Soledad… “yo me entiendo”.


“Paso a Paso” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755320 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

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Los comentarios que llevan adosados “links” a otros sitios, el sistema los considera spam y los rechaza.

Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

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Otro Cuento de Navidad

Otro Cuento de Navidad



Otro cuento de Navidad

“…como si no hubiera ya suficientes”

Érase una vez la Navidad, ese maravilloso tiempo de paz, concordia, buenos deseos y felicidad…

Espera un momento… ¿a quién quiero engañar…?

La Navidad, en teoría, puede que tiempo atrás fuera eso, pero por desgracia se ha convertido en la época más falsa del año. Te pueden llegar a felicitar hasta aquellos que a lo largo del año te hacen la vida imposible e incluso aquellos que cada vez que pasan a tu lado, agachan la cabeza para evitarte.

También son esas fechas en las que te pueden llegar a mandar ridículos mensajes de paz y prosperidad aquellas personas que te dejaron tirado cuando más las necesitabas.

¿Y qué decir de los deseos de fin de año?, esos que todos pedimos con la venida del nuevo año como si se nos fueran a cumplir por el simple hecho de que en ese momento, tal vez influidos por el alcohol, somos tan buenas personas que se nos olvida todo el daño que hemos hecho y nos sentimos el centro del universo.

Una vez me contaron una historia que como la mayoría de las historias que pasan de boca en boca puede ser que tenga “algo de verdad” y “mucho de fantasía”.

Dicen que eran ya casi las doce del 31 de diciembre de quién sabe qué año… Su vida era una vida normal como la de cualquier mortal. Cena familiar, algún que otro cuñado ya pasado de copas, lo normal.

Poco antes de las campanadas, le invadió un recuerdo muy remoto, tan remoto que hasta era vago. Veinticuatro años habían pasado desde aquel “Hemos cortado” que pronunció a los pies de una cama en aquella antigua casa.

Aquellas palabras marcaron la vida de muchas personas y a ellos les separó de una manera definitiva, o eso creían ellos. La cuestión es que decidió pedir un deseo muy personal pensando que nunca se realizaría.

Según iban sonando las campanadas de media noche pidió:

“Quiero volver a verle antes de morir, aunque sea por última vez”

Lo que esa persona no sabía era que hay ocasiones en las que por la razón que sea, que yo realmente desconozco, hay deseos que se cumplen. A los pocos días, algunos dirán que por casualidad y otros que por causalidad, se volvieron a encontrar y todo aquello que había estado encerrado en eso que algunos llaman “olvido”, salió sin ningún control.

Ninguno de los dos pudo evitarlo. Ella solo quería volver a verle por última vez y él solo quería una explicación de lo pasado veinticuatro años atrás. Explicación que nunca pidió y que nunca le fue dada, simplemente lo asumió.

Dicen que la Navidad tiene esas cosas, pero esos días pasan y sigue la vida con todos sus problemas cotidianos y esos deseos, cumplidos o no, tienen que afrontar que todo es más complicado de lo que puede parecer. Sobre todo si nada es realmente cierto o y si no se está dispuesto a llegar hasta el final.

Muchas veces no somos conscientes de la fuerza que puede llegar a tener la mente…

“ten cuidado con lo que deseas…

…porque se puede hacer realidad”

A muchos kilómetros de distancia, a la misma hora, en el mismo instante que era pronunciado el deseo…, el receptor del mismo se empezó a sentir muy mal. Un gran desánimo y angustia le invadió de repente sin saber por qué. Le empezaron a llegar imágenes de un pasado escondido en lo más profundo de su mente. Guardado como un tesoro que no se quiere perder pero al que hay que mantener bien escondido porque su solo recuerdo produce una gran pena y desazón al no poder entender la razón del por qué suceden algunas cosas.

Cada campanada era como una llamada… “1”, “2”… has la número “12”. Las uvas se quedaron encima de la mesa y no hubo brindis por su parte. Se quedó paralizado durante un rato mientras los que estaban a su lado se abrazaban y felicitaban por el nuevo año.

— ¿Te pasa algo? —le preguntó una de sus hermanas.

— No, tranquila —contestó— Me ha debido sentar algo mal en la cena.

— ¡Estás pálido! —dijo otra.

— Ya se me pasará —volvió a decir— Tranquilos que estoy bien.

A los pocos días, revisando su perfil de Facebook le llegó una de esas sugerencias de amistad que todo aquel que sea usuario de la red sabe que le llegan sin venir a cuento y que nos explican que es por algo llamado “algoritmos” que vinculan unos perfiles con otros.

Al ver la sugerencia de amistad, se quedó perplejo. No podía ser, los apellidos le eran muy familiares pero el nombre no. Tras un rato dudando de si aceptarla o no, decidió hacerlo y le envió un mensaje:

— Hola, he recibido una sugerencia de amistad y necesito hacerte una pregunta —escribió.

Al cabo de un rato, ante su asombro, la persona contestó:

— ¿Eres tú?, madre mía… ¡No me lo puedo creer!, ya verás la sorpresa que se va a llevar mi hermana cuando le diga que he hablado contigo. ¡No se lo va a creer!, estuvimos hablando de ti hace unos días.

A cada frase que escribía él, esa persona terminaba su frase con un…

— ¡No me lo puedo creer!

Y no era para menos, cada vez que intentaba preguntarle por ella y por cómo le iba en la vida, le venían a la cabeza aquellas doce campanadas y la angustia vivida durante ese espacio de tiempo, pero no era menos verdad que siempre había querido saber la verdad de lo sucedido veinticuatro años antes y solo una persona en el mundo tenía las respuestas… Ella.

Armándose de valor preguntó:

— ¿Cómo está tu hermana?

— Está muy bien —contestó— mañana viene a merendar. Se va a caer de culo cuando se lo cuente, ¿quieres hablar con ella? —preguntó.

— No lo sé, creo que lo mejor será que no.

— No seas tonto, le va a hacer mucha ilusión.

Al final, después de varios “noes” y muchos “no sé”, le convenció. Probablemente debió haber mantenido ese “no” pero pudo más el deseo de saber qué ocurrió años atrás.

El resto, perdónenme pero no es más que la historia de todo lo que pudo ser y no fue… un deseo cumplido que a la postre no trajo más que sufrimiento. Hay cosas que se deben dejar tal y como estaban porque las personas, a pesar de que digan lo contrario, son como son y su naturaleza destructiva es más poderosa que los sueños y claro… lo volvió a hacer.

El problema es que ahora ya no hay tiempo. El problema es que el daño producido es más serio que el simple ego herido de un chaval de diecisiete años que no entendía nada de la vida ni de las personas.

Ojalá pudiera decir que al final el cuento tuvo un “Final Feliz”, pero no es así… la Navidad no es más que un mal recuerdo de aquellas doce campanadas que le hicieron perder todo lo que tenía y quería.

Antes de pedir un deseo, pregúntate varias cosas:

  • ¿Quiero que ese deseo se cumpla?
  • ¿Estoy dispuesto a asumir sus consecuencias?
  • ¿Soy consciente del daño que le puedo hacer a terceras personas?
  • Si lo consigo… ¿estoy dispuesto a llegar hasta el final o no es más que un juego del que me puedo retirar en el momento que quiera dejando tirado al otro?

Todos en la vida tenemos momentos buenos y no tan buenos. A los buenos es fácil estar. Risas, copas, viajes, viernes de fiesta… pero es en los malos momentos cuando se demuestra el tipo de persona que somos y es ahí cuando el sueño se convierte en pesadilla y el cuento pasa a ser la pura realidad.

En fin… “Ten cuidado con lo que sueñas y deseas, porque algunos deseos pueden hacerse realidad” y es posible que con el tiempo, hubieras preferido seguir soñando.

Ten cuidado con lo que pides en momentos determinados porque aunque yo no sepa el por qué… hay veces que nos es concedido aquello que pedimos y sin darnos cuenta podemos estar haciendo daño a quien no lo merece.

De todas maneras, os deseo a todos y a todas, una “Feliz Navidad” y deseo que todos vuestros deseos se cumplan y que consigáis ser felices (yo también puedo ser falso pero solo por exigencia del guion). Os deseo un año de prosperidad y que alcancéis todas vuestras metas, que encontréis es “Futuro” que tanto buscáis y que todo a vuestro alrededor sea un remanso de paz y felicidad junto con todos aquellos que os dicen que os quieren, siempre y cuando hagáis todo aquello que quieren que hagáis aunque no sea lo que deseáis.

Mientras tanto, yo seguiré esperando a que vuelva la ilusión. Seguiré esperando una señal que me vuelva a hacer creer en el ser humano y que me haga ver de nuevo que no todo en el mundo se mueve en torno a mentiras y al dinero. Seguiré esperando con la esperanza de que la gente actúe de corazón y no por interés. Seguiré esperando que todos aquellos que malmeten se den cuenta de que no son el centro de atención y de que no tienen derecho a manipular a nadie. Seguiré esperando a que todos los que juzgan, sean juzgados de la misma manera algún día.

Y por supuesto… Sigo esperando que una mentira, por muchas veces que se repita siempre sea eso, una mentira. La verdad no necesita excusas, simplemente lo es y si eso es, como algunos me dicen, ser un radical… entonces debo serlo. Yo, personalmente prefiero ser llamado “radical” a que me llamen “falso”.

“Feliz Falsedad”


“Otro cuento de Navidad” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755313 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

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Nunca pongas la mano en el fuego por nadie

Nunca pongas la mano en el fuego por nadie



Nunca pongas la mano en el fuego por nadie

“…terminarás quemado”

Es curioso, pero termina siendo así. La confianza es algo que tarda mucho en ganarse y que se pierde en un instante y ya, por mucho que quieras, nunca se recupera.

Érase una vez una estrella que brillaba en el cielo. Tal era su brillo que todos la tenían como referencia en los caminos, pues su luz siempre guiaba al peregrino en las oscuras noches y era la más grande entre los suyos.

La estrella, sabedora de su poder, empezó a creer que ya lo tenía todo y que nadie la podría destronar de su púlpito, pero fueron pasando los años, los siglos, los milenios y poco a poco y sin darse cuenta, se iba apagando mientras a su lado surgían nuevas estrellas.

— No importa —se decía— Yo siempre he estado ahí y nadie me podrá quitar. Todos me aman y me necesitan.

En parte tenía razón. Todos aquellos que la necesitaban, siempre la utilizaban como referencia pero un día, de repente y sin previo aviso, se apagó.

La estrella no entendía qué era lo que le había pasado.

— Es algo temporal —pensaba hacia sus adentros— No pasa nada. Todos aquellos a los que ayudé, vendrán a ayudarme ahora a mí. —se repetía una y otra vez.

Pasó mucho tiempo, posiblemente más del que se hubiera imaginado que podría pasar y nadie volvió, ni siquiera a preguntarle qué era lo que le había pasado. ¿Por qué se había apagado? Todos aquellos que usaron su luz en la oscuridad la abandonaron. Fue reemplazada por nuevas estrellas que ahora brillaban más que ella, su luz ya no era suficiente y fue olvidada.

Moraleja:

Nunca te creas autosuficiente ni pienses que ya lo tienes todo. En cualquier momento lo puedes perder y como esperes que aquellos a los que ayudaste vengan a hacer lo mismo contigo… Vas listo. Ves preparándote y espera sentado, porque es muy probable que te lleves una gran decepción. Nunca pongas la mano en el fuego por nada ni por nadie, porque te quemarás. Aquellas personas que te utilizaron cuando brillabas, aquellas personas que se apoyaron en ti, serán las primeras que desaparecerán cuando te apagues e irán en busca de otra estrella que les garantice el futuro. Recuerda…

“Tanto tienes… Tanto vales”

Es una pena, pero… por desgracia es una de las grandes verdades de la vida. Posiblemente muchas personas me digan que soy un pesimista o un exagerado, incluso como alguno por ahí que me llama “Radical” pero, señores y señoras… por desgracia la vida es así.

Yo no suelo dar consejos, pero…

“Nunca pongáis la mano en el fuego por nada ni por nadie”

¡…terminaréis quemados!

 

1331-fuego


“Nunca pongas la mano en el fuego por nadie” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755306 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

Imagen Alas de Fuego en logo 1331ocho by: photoshop-kopona


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Atrapasueños

Atrapasueños



Se cuenta, que una vez un grupo de sueños fueron escritos cada uno en un papel y encerrados en una botella custodiada por un Atrapasueños.

 

Hace tiempo… mucho tiempo, casi una eternidad, fueron escritos uno a uno en pequeños trozos de papel, enrollados y atados con un lazo con la esperanza de un día ser abiertos y que así se pudieran cumplir. Pero se cometió un error… fueron entregados en una botella transparente de cristal, cerrada con un corcho y en su cuello… aquel Atrapasueños.

Para los Ojibwa, un Atrapasueños es capaz de filtrar los sueños dejando pasar solo los sueños positivos, siendo que los malos sueños quedan atrapados en la red y desaparecen con la primera luz del alba.

Para el pueblo “Lakota” o “Lakhota”, de la tribu sioux, los Atrapasueños funcionan al revés, es decir, las pesadillas pasan a través de la red mientras que los sueños buenos quedan atrapados en los hilos y se deslizan por las plumas hasta la persona que está durmiendo debajo.

En algunas ocasiones, hay personas que le otorgan un significado diferente, pues interpretan la palabra “sueños” en el sentido de ‘aspiraciones’ y ‘anhelos’, de modo que creen que los Atrapasueños ayudan a conseguir lo que uno se propone. (1)

Unos dicen que los Atrapasueños sirven para que todo lo que sueñas cuando duermes no se esfume una vez que despiertas pero aquel “Atrapasueños” se convirtió en el carcelero de todos aquellos sueños encerrados en una cárcel de cristal, escondida en lo más profundo de un oscuro “Cajón de los Recuerdos” de todo aquello que pudo ser y no fue.

Se cuenta que fueron escritos con esperanza, se cuenta que fueron escritos con amor, se cuentan muchas cosas sobre ellos. En realidad no fueron escritos para ser encerrados y menos aún para ser olvidados pero por desgracia, siguen atrapados a la espera de ser abiertos, leídos y quién sabe… si alguna vez cumplidos.

Es curioso esto de los sueños… Posiblemente no son más que anhelos del alma. Imposibles que nuestra mente fabrica para hacernos creer que podemos alcanzar aquello que deseamos con todo nuestro corazón y sin embargo el tiempo se encarga de ir difuminándolos uno a uno hasta que desaparecen o los enquista tan dentro de nosotros que no somos capaces de ver que ya se habían cumplido. Al no verlos nos hace creer que nunca se cumplirán y es entonces cuando volamos en busca de “otro futuro mejor” sin darnos cuenta de que ese “Futuro” ya era “Presente” y que lo desterramos a ese olvido que se llama “Pasado”.

Puede ser que ese Atrapasueños cumpla una función y que todos esos sueños realmente nunca tengan que salir porque chocan frontalmente con las exigencias, chantajes y los intereses de otras personas a las que no les importa nada más que su propio “yo”, ¿Quién sabe…? Es posible que los verdaderos Atrapasueños sean ellos. O mejor dicho… a lo mejor el término más apropiado es “Matasueños”.

Se cuenta también que una vez entregados, la persona que los escribió perdió todo tipo de poder sobre ellos y que éste le fue entregado a la persona receptora de tal regalo, que no era más que la metáfora de los sentimientos, el cumplimiento de aquel Pacto de Sangre realizado años atrás que solo uno de los dos cumplió.

Se cuentan muchas cosas… Posiblemente ninguna sea verdad, como la mayoría de las cosas que se dicen cuando ya no tienes nada que perder porque ya lo perdiste todo… Incluidos tus sueños. Pero ¿quién soy yo para juzgar lo que es verdad y lo que no lo es? Las palabras se las lleva el viento, los hechos son el reflejo de la realidad y como decía Don Calderón de la Barca… “la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Si alguna vez vuelves a tener un sueño, atrápalo antes de que los que te rodean te lo quiten bajo la excusa de que lo hacen por ti y por tu bien. Solo tú sabes realmente lo que quieres y lo que sueñas. No te dejes llevar por todos aquellos y aquellas que tanto dicen que se preocupan por ti. Si eso fuera verdad, te dejarían por lo menos intentar cumplir tus sueños sin chantajes emocionales ni amenazas. Piensa por ti mism@.

Mientras tanto… todos esos sueños seguirán encerrados en su cárcel de cristal a la espera de que un día te decidas a retirar el “Atrapasueños” del cuello de la botella, en espera de que retires ese tapón y en espera de que vuelvas a ser tú mism@ y no lo que los demás esperan y quieren que seas.

“Solo tú tienes el poder de que todos esos sueños se cumplan”

 

La cuestión es… ¿Quieres que se cumplan o seguirás haciendo lo que todos y todas te dicen que tienes que hacer?

Me temo que como siempre… Será lo segundo.

 


"Atrapasueños" es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755290 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos... que nunca debieron salir de mi cabeza.

Imagen Atrapasueños by: Maciej Szewczyk

(1) Texto extraído de: https://www.significados.com/atrapasuenos/


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El Ángel Caído – La Puerta del Infierno

El Ángel Caído – La Puerta del Infierno



“La Puerta del Infierno”

Otoño. Allí estaba, solo sentado en un banco del Parque del Retiro de Madrid, viendo pasear a la gente de un lado a otro sin un rumbo fijo. A un lado, la fuente del Ángel Caído (Fig.1). Según cuentan, es una de las pocas en el mundo dedicadas a “Luzbel” o “Lucifer”, el más Bello entre los Ángeles del Cielo (El portador de Luz).

El Ángel…

Fig. 2

Situada en el centro de la glorieta del mismo nombre, se haya sobre un pedestal a 666 metros de altura sobre el nivel de mar (¿Casualidad o causalidad?). Representa el momento en el que Lucifer es expulsado de los cielos y cae sobre la tierra sobre un tronco de árbol cortado (Fig. 2). Obra del artista madrileño Ricardo Bellver y Bellver (1845-1924), inspirada en la obra “El Paraíso Perdido” de John Milton (1608-1674), con una altura de 2,68 mts., fue realizada en yeso en el tercer año como becario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Roma y fue muy ensalzada por su gran belleza por los artistas italianos de la época.

Al año siguiente de su creación fue presentada a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid en 1878, donde obtuvo la Medalla de Primera Clase y tras el éxito y reconocimiento logrado, la Academia Española de Roma decidió exhibirla en la Exposición Universal de París de 1878, para lo que decidieron, con apoyo del Gobierno español, pasar la obra del frágil yeso a un material más resistente y duradero como es el bronce y fue en la Fundición Thiebault-Fils de París donde se reprodujo la imagen que podemos disfrutar en la actualidad el en Parque del Retiro de Madrid.

El Ángel tiene una serpiente, (animal que en innumerables ocasiones ha servido como símbolo de la imagen del mal) enroscada en sus piernas y otra en el brazo derecho mientras cubre su rostro con el izquierdo como protegiéndose de “algo”. Retorcido hacia atrás, con gesto de dolor, o quién sabe si de odio o de humillación mientras sus alas de ángel se van transformado en las de un murciélago.

“Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el impíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado.”

“El Paraíso perdido”, de John Milton (1667)

Todo el conjunto es considerado una de las “Puertas del Infierno”.

El Pedestal…

Fig. 3

El “Pedestal” (Fig. 3), es una pirámide truncada (1), con forma de talud (2) y de planta ochavada (3), coronada por tres escalones circulares de tamaño decreciente que sirven como base a la estatua del Ángel. Creación del arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (1818-1892), fue realizada en ladrillo sobre una base de granito y decorada con una Greca (4) en su nudo (5) y de dos Guirnaldas (6). Una situada en la parte inferior y otra en la superior.

Lo más simbólico del pedestal sin lugar a dudas es su forma ochavada (ocho lados) en la que se instalan en su parte inferior dos modelos diferentes de Gárgolas o Diablos (cuatro copias de cada una) a modo de “Brújula” o “Rosa de los Vientos” (7), cada una mirando a un punto cardinal, un modelo N-S-E-O y el otro NE-SE-NO-SO para así vigilar los “Ocho” vértices de la Tierra.

Según escribió Santo Tomás, el número ocho representa el mal:

“Si el siete es el símbolo de la perfección y de la universalidad, el número siguiente debe representar todo lo contrario”.

Bueno… que me perdone Santo Tomás y todos sus seguidores. Aunque no le falte razón, según distintas creencias religiosas… Hay que decir que el número “8” no representa eso exactamente.

El número 8 tiene una gran energía, decisión y fuerza desbordante. También es símbolo de ambición y de voluntad cuasi inquebrantable y perseverancia combativa. El número ocho posee un sentido de justicia y ética muy fuertes. Tiene mentalidad práctica y positiva, una gran astucia, autocontrol y grandes dotes para el liderazgo.

Pero también es verdad que sus ganas de comerse el mundo y la ambición tan elevadas pueden ser tan altas que puede sentirse frustrado por no lograr el máximo. Le importa demasiado el dinero y el éxito y le cuesta estar satisfecho con la posición que ocupa, siempre quiere más.

Además, el número ocho es símbolo del “Infinito” (Fig.4), sin principio ni final. Quién sabe… a lo mejor es por esto y por su desmesurada ambición por lo que algunos lo consideran demoníaco y lo equiparan a la ambición de Luzbel al querer ser como su Señor. Cada uno que saque su propia conclusión.

Fig. 4

Las Gárgolas…

Fig. 5

Bajo la efigie del Ángel y apostadas sobre cada una de las ocho caras de la pirámide truncada, dos Gárgolas (o demonios) repetidas en grupos de cuatro e intercaladas hasta sumar ocho que expulsan agua por sus bocas y por las bocas de los animales que atrapan entre sus garras.

Una de ellas (Fig. 5) retiene una serpiente y un lagarto (o cocodrilo) representando la maldad y la destrucción y la otra (Fig.6) una serpiente y un pez (o delfín) representando la lujuria. Con mirada amenazante, vigilan en todas las direcciones a todos los que pasean y se paran ante su Señor, posiblemente sin saber que el Ángel no es más que la historia de aquel que quiso ser como Dios y por tal pecado fue castigado al destierro junto con aquellos que le siguieron y que se dice que fueron un tercio de los ángeles del cielo.

En total, la fuente consta de cuarenta surtidores de agua. De la boca de cada Gárgola salen tres chorros, haciendo un total de Veinticuatro (24=2+4=6). El número seis representa la Belleza y Luzbel era el más Bello y predilecto de entre sus congéneres. De las bocas de los animales sujetos por lar garras de los demonios sale otro chorro de cada una, haciendo un total de Dieciséis (16=1+6=7). El número siete representa a Dios.

Si Dios es representado con el número siete “7” como símbolo de la perfección, Lucifer siempre estará un escalón por debajo. Por lo tanto la trinidad “777” siempre tendrá como opuesto o “Adversario” (Significado de Satán) a la trinidad “666”. (Fig. 7)

Fig. 7

Fig. 6

La Pila, Parterre, Valla y Base Circular…

La “Pila” (o Taza) (8) donde cae y se retiene el agua de los chorros es de granito y también tiene forma octogonal. Se encuentra rodeada por un Parterre (9), cercado por una Valla metálica de fundición de pequeña altura y como no podía ser de otra manera, todo el conjunto está protegido por una plataforma adoquinada de forma circular a modo de “Circulo de Protección”. (Fig. 8)

Fig. 8

Pila o Taza

Parterre

Parterre-Valla-Círculo

Adoquinado del Círculo

Todo el conjunto y en especial la imagen del Ángel… tienen “algo especial” y ninguno de los elementos que la componen está ahí por Casualidad. Ya sabéis… “las Casualidades no existen, las Causalidades, Sí”.

Es imposible pasar a su lado y no detenerse. Quien sabe… Lo mismo cada una de las fotos obtenidas por las innumerables personas que se paran ante el “Señor de las Tinieblas” se lleva consigo “algo” de lo que representa. O no… a lo mejor no es más que una bella estatua coronando una de las muchas fuentes del maravilloso Parque del Retiro de Madrid… ¿Quién sabe?

Las dimensiones de la fuente son:

  • Pedestal y estatua: 5 metros de alto por 2 metros de ancho y 2 metros de fondo.
  • Pilón que la rodea: 11 metros.

666 metros de altura sobre el nivel del mar.

Coordenadas de Localización: 40°24′40″N 3°40′57″O

El encargado de la instalación de la Fuente del Ángel Caído fue el arquitecto municipal José Urioste y Velada (1850-1909) y fue inaugurada en 1885 por S.M. la Reina Regente María Cristina de Habsburgo (1858-1929), segunda esposa del rey Alfonso XII y madre de Alfonso XIII.

“…vale más reinar en el infierno que servir en el cielo”

“El Paraíso perdido”, de John Milton (1667)

Glosario:

(1) La Pirámide Truncada es el cuerpo geométrico que resulta al cortar una pirámide por un plano paralelo a la base y separar la parte que contiene al vértice.

(2) Talud: Inclinación de un terreno o de un muro.

(3) Ochavado: (adjetivo) Que tiene ocho ángulos iguales, cuatro lados alternados iguales y los otros cuatro también iguales entre sí.

(4) Greca: Adorno en forma de banda compuesta por líneas geométricas que se interseccionan formando ángulos rectos, o en que se repite la misma combinación decorativa.

(5) Nudo: Lugar de encuentro entre dos o más elementos constructivos en un entramado o estructura.

(6) Guirnalda: Corona abierta por un extremo, fabricada con flores, ramas u hojas. Se llama también así la tira tejida de flores y ramas que forman un círculo.

(7) Rosa de los Vientos: Una rosa de los vientos es un símbolo en forma de círculo que tiene marcado alrededor los rumbos en que se divide la circunferencia del horizonte, y que serían sur, este, norte y oeste.

(8) Taza o Pila: Receptáculo cóncavo donde vacían el agua las fuentes.

(9) Parterre: Jardín o parte de él con césped y flores.

Pero sigamos…

Siempre se sintió atraído por aquella imagen imponente de “Aquel que quiso ser como Dios” y que pagó su pecado con la expulsión. Tras un rato, alguien se sentó a su lado y le dijo:

— Es bonita la estatua. ¿A que sí?

Él giró levemente la cabeza y contestó:

— Sí, la verdad es que es bonita.

Durante un rato, los dos se quedaron callados viendo cómo la gente seguía paseando de un lado a otro y cómo cada persona que pasaba ante Lucifer se paraba para observarle durante unos instantes…, muchos se fotografiaban y luego seguían paseando. De vez en cuando llegaba un grupo de turistas y seguían con el ritual de sacar la imagen perfecta para el recuerdo.

De repente y ante su asombro, aquella persona le pregunto:

— ¿Quieres ser uno de los nuestros?

— ¿De los vuestros? — Preguntó extrañado.

— Sí, de los nuestros.

La verdad es que no sé la cara que se te debe quedar cuando un desconocido te hace esa pregunta. Imagino que lo primero que te debe pasar por la cabeza es la cantidad de “locos” que hay en este mundo.

— ¿Quieres ser uno de los nuestros? — volvió a preguntar.

— No sé de qué me estás hablando — contestó.

— Creo que sí lo sabes — dijo susurrando.

— No, no lo sé — dijo mirando a los ojos a aquella persona.

Y ahí empezó todo… Esos ojos eran los más oscuros que había visto jamás. De repente sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo ante esa mirada negra y sin pupilas que parecía leerle la mente.

— ¿Quieres ser uno de los nuestros? — le preguntó por tercera vez.

… y desapareció ante su mirada como por arte de magia.

Volvió a mirar a su alrededor. Ya no pasaba nadie, de repente se había quedado totalmente solo con la única compañía de su acelerada respiración y aquella imagen del “Ángel Caído”. Las Gárgolas dejaron de expulsar agua por su boca y empezaron todas a reír como si se estuvieran burlando de él.

Se levantó del banco y poco a poco, con pasos muy lentos, se fue acercando hacia la fuente. Las risas y las burlas cada vez eran más estruendosas.

Aterrado, pero sin poder parar de andar hacia la imagen, empezó a escuchar su nombre en todas direcciones. Miraba de un lado a otro pero allí no había nadie.

Las voces y las risas pararon y volvió a escuchar:

— ¿Quieres ser uno de los nuestros?

Paralizado ante la imagen de Satán y sus dos discípulos repetidos dijo:

— Esto no es real, estoy soñando.

— ¿Y qué es la realidad? — preguntó uno de los grupos de Gárgolas al mismo tiempo.

— La realidad es lo que vivimos — contestó.

— ¿Eso crees? — volvieron a preguntarle soltando una carcajada.

— Y… ¿Te gusta tu realidad? — preguntó el otro grupo de Gárgolas— porque si no es así, nuestro Señor puede cambiarla.

Cerró los ojos durante unos segundos y al abrirlos, la estatua había cambiado de posición. Ya no miraba hacia el cielo tapándose la cara, sino mirándole fijamente y desafiante y fue entonces cuando se dio cuenta de que eran los mismos ojos que un rato antes le habían mirado a escasos centímetros, profundos y negros como un abismo.

— Veo tus miedos — le dijo — Te daré todo lo que deseas. Te daré riquezas, poder, saber y todo aquello que tu alma añora. Y será real, no la mentira en la que vives.

— Y, ¿qué quieres a cambio? — preguntó con la voz temblorosa.

— Lo sabes — contestó Lucifer.

Pasó un rato mirando fijamente aquella visión sin atreverse a decir nada más. Entonces el Ángel le volvió a hablar.

— Mira a tu alrededor.

De nuevo, volvieron a aparecer todos los paseantes. Según pasaban, volvían a pararse ante la estatua para hacer sus fotos. Posiblemente para demostrar a los demás que habían estado allí. Posiblemente no dejaba de ser otra parte involuntaria del macabro ritual.

— Míralos — le dijo.

— ¿Qué quieres que vea? — preguntó.

— Nada.

— ¿Nada? — volvió a preguntar.

— Exacto. Nada hay que ver porque no es real, simplemente son almas que deambulan de un lado a otro y muchas de ellas ya son mías, otras son tan simples que ni si quiera merecen la pena. Todo es mentira.

— Si todo en mentira… ¿Tú también lo eres? — preguntó.

— Eso tendrás que averiguarlo por ti mismo. Si quieres, claro. Yo te ofrezco ver la verdad.

— Y… ¿no has pensado que a lo mejor yo no quiero saber la verdad? — siguió preguntando.

— Todos queréis — contestó — el problema es que muchas veces habríais preferido no conocerla y seguir viviendo vuestras mentiras. Os resulta más cómodo.

— Y… ¿Qué he de hacer?

— A su tiempo lo sabrás, primero has de contestar.

— ¿Contestar a qué? — preguntó temblando.

— ¿Quieres ser uno de los nuestros? — volvió a preguntar el Ángel.

— Sí, quiero…

Al instante desapareció la visión. La estatua volvió a su forma original. Las Gárgolas y los animales que atrapaban entre sus garras comenzaron de nuevo a expulsar agua por sus veinticuatro bocas. La gente siguió paseando por su alrededor siguiendo con el ritual de pararse a hacer esa foto para el recuerdo sin saber… pobres de ellos, que “algo más” que una foto se llevaban y desconociendo que una vez estuvieron muy cerca de aquella que es considerada como una de las puertas al infierno.

Mira a tu alrededor cuando pasees. Mira a los que te rodean. Las casualidades no existen, todo es una colección de mentiras… que generan tu verdadera realidad.

¿Quieres ser uno de los nuestros?


“El Ángel Caído, La puerta del Infierno” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755283 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

Información sobre la “Fuente del Ángel Caído”: Lourdes Morales Farfán

Fotografías by: Carmen Maroto Serrano – @capturing_mmoments


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Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

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Divagaciones

Divagaciones



 

No siempre lo que se escribe o se lee ha de tener algún sentido…

… de vez en cuando hay que dejar al subconsciente volar.

La mente en blanco, las piernas paralizadas, la vista perdida…

Nunca sueñes con aquello que no puedes realizar,

así nunca tendrás sueños pendientes de materializar.

Si al cerrar los ojos… tu mente vuela,

ábrelos inmediatamente, puesto que volar

no le está permitido a todo el mundo

y nunca sabes desde que altura caerás.

Y si al caer te das cuenta de que solo eran sueños…

Da las gracias, porque la realidad puede llegar a ser

más dura si no sabes que es realidad.

De todas maneras, si tus sueños no llegan nunca hasta el final,

no te preocupes, no son más que sueños

y los sueños no dejan de ser aquello que quieres

y nunca tendrás.

Maldita sea la hora en la que me puse a soñar,

ahora vivo en mi sueño y a pesar

de que me envuelve sin cesar, ahora…

Ahora ya sé que nunca se podrá realizar.

Sueño… ¡Vete ya!, ¡Déjame vivir sin soñar!

Y si algún día vuelves…

¡Que sea para hacerte realidad!

 


“Divagaciones” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755276 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

Imagen Fondo logo 1331ocho by: Stefan Keller


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Apariencias

Apariencias



Las apariencias son importantes, por mucho que me pese decirlo.

Pero no basta con ser “algo”, además hay que parecerlo.

Vivimos tiempos convulsos en los que las ideologías más extremistas ganan posiciones. Aunque pueda parecer una broma pesada… esa broma se va haciendo realidad y cada vez existen más lobos con piel de cordero.

Estoy convencido de que la mayoría de la gente realmente lo único que quiere es vivir en paz y sacar a los suyos adelante pero es desesperante ver que por mucho que te esfuerces y lo intentes, siempre son los mismos los que progresan mientras que tú te vas hundiendo cada día un poquito más.

Es entonces cuando llegan esos grupos de lobos, que echándoles la culpa a “los otros”, te dicen que todos tus males están provocados por su existencia. Esos grupos te dicen todo aquello que inconscientemente quieres escuchar, aunque no estés de acuerdo con el fondo de su mensaje y menos aún con su ideología destructiva.

El miedo es muy poderoso y “esos grupos” apelan precisamente a eso… al miedo y consiguen que donde antes había consenso, ahora exista enfrentamiento. Consiguen que allí donde había ideas, que por supuesto podían ser diferentes, ahora exista odio al que no es igual que tú por motivos de nacimiento, ideológicos o de creencias.

Esos grupos… consiguen destrozar todo aquello que tanto costó levantar después de tantos años de opresión, miedo, injusticias, persecución y todas esas “palabras” que van unidas por defecto a esa que tanto miedo siempre me ha dado… “Dictadura”.

Y lo peor de todo es que lo hacen por nosotros. Se hacen escuchar, aprovechándose de esa “democracia” en la que no creen pero que usan a su antojo para conseguir su fin, que es llegar al poder a toda costa para imponer su ideología, sus creencias arcaicas, su homofobia, su machismo y por qué no decirlo… su fascismo.

Vivimos en un país, mi querida España, que pierde la memoria muy rápido. Yo no me creo que existan tantas personas que sigan los postulados de esos grupos. Más bien, lo que creo es que existe mucha gente desesperada a la que es muy fácil engañar con juegos de pirotecnia, banderitas, canciones de otras épocas y juegos de palabras en forma de eslogan. Es muy fácil echarle la culpa “al otro” de todos nuestros males y todos estos grupos utilizan todo lo que sea necesario para conseguir ser permanentemente los salvadores de la “Patria”, los salvadores de la moral y de los que según ellos han sido, son y serán las buenas costumbres de un ciudadano de bien.

Puedo llegar a entender que en otros tiempos, que yo creía que ya habían pasado, en los que no existía tanta información, tiempos en los que la gente sabía y creía lo que se les contaba en el NODO, tiempos en los que para ver una “teta” en el cine, la gente se iba a Francia a ver películas que aquí estaban prohibidas, tiempos en los que si tenías una ideología propia podías ir a la cárcel (o algo peor) por no ser acólito del régimen establecido… En esos tiempos puedo llegar a entender que la gente se creyera muchas cosas, incluso que los “rojos” eran demonios con cuernos y rabo, pero ahora no. Ahora no consigo entender cómo una sociedad que se cree tan culta, cómo una sociedad tan estudiada y supuestamente leída sigue cayendo una y otra vez en la trampa que suponen los mensajes de esos grupos de lobos.

Posiblemente no somos tan libres ni tan cultos como nos creíamos. Posiblemente todo es una gran mentira orquestada por “esos hilos” que lo mueven todo y posiblemente… ¿Quién sabe? Todo esto no es más que lo que nos merecemos por creer que vivimos en una sociedad libre en la que decidimos por nosotros mismos, cuando en realidad nos movemos al dictado de unos pocos que nos dicen cómo debemos pensar, que nos dicen cómo tenemos que actuar y lo peor de todo… que creemos que somos nosotros los que los elegimos para que nos solucionen la vida.

Las apariencias son importantes… Además de ser “algo”, hay que parecerlo a pesar de que día a día nos digan que estamos equivocados por tener ideas propias. En realidad, a mi juicio, la mayor equivocación es aparentar ser aquello que no se es.

El día que seamos capaces de actuar de la misma manera que pensamos, sin dejarnos llevar por todos aquellos que pretenden salvarnos de nosotros mismos, el día que seamos capaces de decidir por nosotros mismos qué es lo que queremos, el día que no haga falta ninguna bandera para distinguir entre “buenos” y “malos”, el día que seamos capaces de asumir que todos nos equivocamos, el día que seamos conscientes de que no tenemos la razón en todo y que en frente nuestro existen personas iguales que pueden pensar diferente… ese día podremos decir que somos realmente libres.

Mientras tanto… seguirán esos grupos adoctrinando, dividiendo y destrozando todo aquello que nuestros padres consiguieron años atrás con tanto sacrificio, en post de una unidad que solo une a los que piensan igual que ellos, que solo beneficia a los que asumen ciegamente que son esclavos de una mal llamada “Patria”. Porque señores y señoras… no nos equivoquemos:

— Una “patria” no distingue entre “buenos” y “malos”.

— Una “patria” no enfrenta a aquellos que no piensan igual.

— Una “patria” no expulsa a quien no puede aportar riqueza económica.

Para mí…

— Una “Patria” acoge a todo aquel que vive en ella, sin importarle el color, la ideología, la creencia o la orientación sexual.

— Una “Patria” la forman las mujeres y los hombres que viven en ella y el día que los políticos, sea cual sea su ideología, se den cuenta de que “ell@s” también son parte de este sainete llamado vida… Ese día empezarán a mancharse las manos de verdad y a trabajar por todo aquello que supuestamente predican.

Espero que no sea demasiado tarde ya… y que esos grupos que se dedican a difundir el odio entre todos nosotros no sean más que una broma de mal gusto, un mal chiste que los de arriba nos han contado para ver si de esta manera le vemos las orejas al lobo y nos damos cuenta de una vez por todas que, o nos ponemos en marcha… o retrocedemos a tiempos que ya formaban parte de la historia negra de esto que algun@s llaman o llamamos “Patria”.

Recordar…

— Las apariencias no siempre son el reflejo de la realidad.

— No intentéis aparentar lo que no sois simplemente para ser aceptados. Con el tiempo, es más gratificante ser “Tú mism@” que ser esclavo de esas apariencias.

— Pensar por vosotr@s mism@s, que no os impongan ningún pensamiento.

— Mirar con vuestros propios ojos, que no os guíen la mirada y por supuesto…

— Ser vosotr@s mism@s sabiendo y siendo conscientes de que todos nos podemos equivocar (somos humanos), pero que tenemos el derecho a rectificar aunque quedemos marcados por aquellos que de una manera intransigente dicen que nunca se equivocan.

Yo sí me equivoco… a lo mejor más de lo que sería aconsejable porque posiblemente soy el ser más imperfecto de la creación. ¡Qué le vamos a hacer…!

Las apariencias pueden ser importantes pero… no dejan de ser otra forma de esclavitud.

“Yo prefiero ser… yo mism@”

Al que le guste… perfecto. Al que no le guste… tal día como hoy, hará un año. Total… no pretendo convencer a nadie, tan solo es otro pensamiento que nunca debió salir de mi cabeza.

 


“Apariencias” es un texto original de 1331ocho registrado en SafeCreative con el número 1912272755245 y pertenece al Volumen 3 de Pensamientos… que nunca debieron salir de mi cabeza.

Imágenes Lobos by: Jonny Lindner

Imágenes Corderos by: Clker-Free-Vector-Images


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Creo en la libertad de expresión y creo profundamente en que cada uno de nosotros tenemos nuestro punto de vista ante cualquier texto y que la interpretación de todo lo que se lee… es libre. Por lo tanto, nunca voy a entrar en una discusión sobre ideas o modos de entender y menos aún en puntos de vista por motivos ideológicos o de creencias religiosas.

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